lunes, 3 de enero de 2011

EL ANUNCIO DE LOS TRES AYES

EL ANUNCIO DE LOS TRES AYES


“Y miré, y oí a un águila volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!”. Apocalipsis 8:13.

Crítica textual
Vamos al libro del Apocalipsis. En la noche de hoy, con la ayuda del Señor, vamos a estar viendo el anuncio de los tres ayes; ese es el tema de esta noche: El anuncio de los tres ayes. Estamos en Apocalipsis 8:13. Inicialmente voy a leerlo como lo tenemos aquí en la versión Reina Valera de 1960; luego haré algún comentario de crítica textual. Traduce Reina-Valera así: “Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!”. Sabemos que esta traducción de Reina-Valera se basa en el Textus Receptus, y el Textus Receptus se basa en manuscritos griegos tardíos, que eran los que apenas estaban a disposición en ese tiempo para Erasmo, para Estéfano, que eran los hermanos que trabajaron con el Textus Receptus; después ya ha habido acceso a manuscritos más antiguos; entonces hoy tengo que leer este versículo con base en manuscritos más antiguos y en muchas versiones que se basan en ellos. Entonces, por favor, pongan atención a cómo voy a leer este versículo basado en los manuscritos más antiguos. Vayan leyendo en sus Biblias para que noten cómo tratamos de acercarnos un poco más al texto griego.

“Y miré y oí a un águila (águila, no ángel) volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran sobre  (la palabra es “epi”) la tierra a causa de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que están para sonar la trompeta!”. Creo que hay algunas versiones, creo que Harper, la Internacional, también tienen esa palabra: “un águila”. Entonces vuelvo y repito el texto; yo lo revisé en el original griego; esto es así en Westcott y Hort, en Nestle, en Kurt Aland, en todas las ediciones de los textos más antiguos. El códice sinaítico lo dice así, el códice alejandrino, el códice uncial 042, todos estos lo dicen de esta manera; también lo dice así la itálica, la Vulgata, el siriaco, el copto sahídico, el bohaírico; todos lo dicen de esa manera; solamente el códice 1, como les digo, y algunos pocos minúsculos, porque la mayoría de los minúsculos lo dicen también como los más antiguos, sólo el códice 1 y algunos pocos minúsculos tardíos colocaron la palabra ángel en vez de la palabra “águila”; pero el códice 42 minúsculo, hay el 042 que es mayúsculo, uncial, y el 42 sin el cero que es minúsculo; ese hace una especie de acomodo entre los dos y dice: ángel como águila; o sea. se encontró que unos decían así, entonces hicieron el acomodo; Primasio también en su comentario al Apocalipsis dice: ángel como águila, pero son sólo unos pocos manuscritos que dicen así; los más antiguos y la mayoría lo dicen como lo estamos leyendo ahora, de lo cual vamos a hacer la exégesis conforme al texto más original. Mirémoslo de nuevo: “Y miré y oí a un águila volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran sobre la tierra, a causa de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que están para sonar la trompeta”. Ese es el texto más exacto.


El águila es un serafín
Interesante que aquí aparece el águila como anunciando los ayes finales. Estos ayes se corresponden a las tres últimas trompetas. Este águila que aparece aquí es el serafín que aparece en Apocalipsis capítulo 4. Lo podemos ver Apocalipsis 4:7: “El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando”. O sea que este es un ser viviente serafín; hay seres vivientes serafines y seres vivientes querubines; los seres vivientes querubines son descritos con cuatro alas y con cuatro rostros cada uno; en cambio los seres vivientes serafines son descritos con seis alas y con un solo rostro cada uno. Aquí ellos son descritos: “8Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas”. Significa que este era un serafín con rostro de águila.

En la Biblia, los juicios son anunciados con la figura del águila en varias ocasiones. En primer lugar vamos a ver estos serafines y vamos a ver en Isaías capítulo 6 cómo aparece de esa manera.

Vamos a Isaías capítulo 6 y entendamos esto. “1En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. 3Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey,  Jehová de los ejércitos. 6Y voló hacia mi uno de los serafines...” Fíjense en esto tan interesante. Ellos están constantemente diciendo: Santo, Santo, Santo; ese es el trisagio, tres veces santo: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pero Dios permitió que uno de esos serafines dejara de estar proclamando: Santo. El primero como león al Padre, el segundo como becerro al Hijo, el tercero como hombre al Espíritu, y el cuarto, que es como un águila volando, viene a cumplir, de parte de Dios, una misión: de anunciar el juicio, introducir el juicio. Entonces de este serafín se dice: “6Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8Después oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién ira por nosotros? (Aquí aparece el plural: Nosotros: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. 9Y dijo: Anda, y dí a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. 10Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad”. Se anuncia juicio; pero fíjense en que el que abre el camino para que pueda ser anunciado juicio es uno de los serafines; digamos, tres continuaron alabando al Señor: Santo, Santo, Santo, y uno vino.


Juicio con figura de águila
Vamos a ver tres versículos testigos donde aparece la introducción del juicio con la figura del águila. Vamos a ver tres pasajes que están: el primero en Deuteronomio 28:49. Vamos a leer allí uno de estos versos testigos donde aparece la figura del águila en la introducción del juicio. “49Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; 50gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño”, etc. etc. Aquí vemos que aparece el juicio anunciado, pero aparece la figura del águila en el anuncio del juicio.

Pasemos a otro pasaje, o sea, el segundo testigo que está en Oseas 8:1: “Pon a tu boca trompeta”. ¡Ah! trompeta; aquí estamos justamente viendo las siete trompetas. “1Pon a tu boca trompeta.

Como águila viene contra la casa de Jehová, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley. 2A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido. 3Israel desechó el bien; enemigo lo perseguirá”. Noten cómo la trompeta viene como un juicio en la figura del águila.

“Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra”. Ahí vemos el juicio viniendo en figura de águila. El tercero lo podemos ver en Habacuc 1:8; dice también en el mismo espíritu: “Sus caballos serán más ligeros que leopardos, más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar”. Vimos la figura del águila en la introducción del juicio tanto por Moisés en Deuteronomio, como por Oseas, como por Habacuc. Lo mismo habíamos visto en Isaías; uno de los serafines abriendo paso para anunciar el juicio del Señor.


Volviendo a Apocalipsis 8:13, dice: “Y miré, y oí a un águila volar (casi siempre cuando se anuncia un ángel no dice: un ángel, sino otro ángel, porque dijo: otro ángel, otro ángel y otro ángel, pero aquí dijo en griego: enos aetou, o sea, un águila; se refiere a este ser viviente que anuncia las tres siguientes trompetas que son los tres ayes) volando por en medio del cielo, diciendo (¿qué decía este águila?) a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que están para sonar la trompeta!”.


Ubicando los tres ayes
Primer ay. Aquí aparecen tres ayes; estos tres ayes podemos identificarlos aquí desde Apocalipsis 9:12: “El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto”. La quinta trompeta es el primer ay. El quinto ángel tocó la trompeta, y luego se viene desglosando lo que es esta quinta trompeta, y en el verso 12 dice que eso, la quinta trompeta, es el primer ay. El primer ay abarca Apocalipsis 9:1-12, la quinta trompeta.

Segundo ay. Anuncia tres ayes: Ay, ay, ay; el segundo ay viene desde 9:13 hasta el 11:14. En 11:14 dice: “El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto”. Significa que el segundo ay comienza cuando terminó el primer ay; entonces comienza en el 9:13 de Apocalipsis que dice: “El sexto ángel tocó la trompeta”. ¿Qué incluye el segundo ay? Incluye toda la sexta trompeta, incluye el capítulo 10 donde aparece el ángel con el librito abierto, la emisión de los siete truenos, se anuncia que se tiene que profetizar otra vez, y la primera parte del capítulo 11 hasta el verso 14, donde se habla de los dos profetas.

Todo esto: la sexta trompeta, el ángel con el libro abierto y los dos testigos; todo eso corresponde al segundo ay. En el segundo ay, antes de empezar la séptima trompeta, fíjense en que al terminar la parte del capítulo 10, o sea, está en plena sexta trompeta, y en la sexta trompeta, antes de anunciar la séptima, dice que la séptima va a consumar todo; pero además de decir que la séptima consumará todo, como lo dice el 10:7: “en los días de la voz del séptimo ángel, cuando el comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas”, o sea que la séptima trompeta consuma todo; sin embargo, aunque en el capítulo 11 termina la séptima trompeta, y aunque la descripción de la séptima trompeta en el capítulo 11 es enriquecida por una segunda parte de la profecía, fíjense en lo que dice al final el versículo 11 del capítulo 10: “Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”. ¿Qué significa eso? Significa que desde el capítulo 1 hasta el capítulo 11, es la primera profecía;  y luego desde el capítulo 12 hasta el final es la misma profecía otra vez: “Es necesario que profetices otra vez”.


Es la manera didáctica del Señor profetizar, como lo podemos ver en las profecías de los otros profetas, donde el Señor primero hace una profecía esquemática, digamos un esqueleto, un esquema básico, como por ejemplo: el sueño de Nabucodonosor en Daniel 2; allí aparece la cabeza de oro, brazos de plata, el vientre de bronce, las piernas de hierro y los dedos de barro con hierro. Luego, cuando habla en el capítulo 7 ya pone más detalle; ya aquella cabeza ahora es un león con dos alas; y los pechos de plata ahora es un oso que se levanta más de un lado que de otro, que tiene tres costillas en la boca; luego los muslos y el vientre de bronce, ahora es un leopardo con cuatro cabezas y cuatro alas; después aparece como un macho cabrío con un cuerno que se quiebra. Luego aparecen las piernas de hierro y los diez dedos, como la cuarta bestia con el cuerno blasfemo.

Dios vuelve a profetizar sobre la misma cosa, pero añadiéndole detalles. Cuando Profetiza la primera vez, ahí está lo esencial; luego profetiza otra vez sobre lo mismo pero le añade detalles. En el capítulo 8 de Daniel le añade más detalles, luego en los capítulos 10 al 12, que es una sola visión, le añade muchísimos más detalles. Lo mismo sucede en Apocalipsis.


Las dos partes proféticas de Apocalipsis
El Apocalipsis está dividido en dos partes; tiene 22 capítulos: La primera parte va del 1 al 11; es la primera parte de la profecía; todo el Apocalipsis es profecía; este es un libro de profecía. La primera profecía, que tiene varias partes va del capítulo 1 hasta el capítulo 11; pero ya antes de terminar la serie de la trompetas, cuando estaba la sexta, a punto de hablar de la séptima dice que es necesario profetizar otra vez; es decir, después de que termine la serie de las trompetas, desde el capítulo 12 vuelve a profetizar. Es necesario entender esta frase (10:11) que dice: “Es necesario que profetices otra vez”. Significa que tiene que volver sobre lo mismo. Hay que entender esto para que podamos entender que de una cosa que se profetizó, se vuelve a profetizar sobre lo mismo, pero le añade más detalles, y le da una continuación. La séptima trompeta es la que consuma el libro, pero la séptima trompeta incluye las copas. Ustedes lo pueden ver; cuando está describiendo la séptima trompeta desde el 11:15, dice el verso 18: “Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido”; entonces tú sigues más adelante y llegas al capítulo 16:1: “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios”; entonces cuando la séptima trompeta dice: tu ira ha venido, ahí en esa frase: tu ira ha venido, se está incluyendo las copas, porque ¿qué son las copas? Son la ira de Dios que ha venido; las trompetas la introducen, las copas la consuman. Dice que la ira es consumada con las siete copas, ¿no? hasta que se consuma la ira. ¿Cuándo se consuma la ira? Cuando se derraman las copas. Entonces la segunda parte de la profecía del Apocalipsis va desde el 12 hasta el 22; los once primeros capítulos son la primera parte; del 12 al 22, o sea, los once segundos, son la segunda parte, cuando se profetiza otra vez. Ahí en el capítulo 12 se profetiza una visión general histórica,  y luego se profetiza sobre las bestias, se profetiza sobre los tres ángeles, sobre las plagas postreras.

Tercer ay. El tercer ay incluye todos los ayes que hay en la segunda parte. El primer ay pasó con la quinta trompeta; el segundo ay pasa con la sexta trompeta; y la séptima trompeta incluye las copas, y constituye el tercer ay; pero ese tercer ay incluye siete ayes que están en la segunda parte; así como ocurrió en Jericó. Ustedes recuerdan que Israel dio las vueltas alrededor de Jericó. Primero dio una vuelta, después una vuelta, pero la séptima vez dieron siete vueltas y cayeron los muros; entonces el tercer ay se compone de siete vueltas o de siete ayes; hay siete ayes en la segunda parte que corresponden a la séptima trompeta; o sea, el tercer ay son siete ayes en uno; es decir, es la consumación plena.


Los siete ayes del último ay
Podemos verlos primero en Apocalipsis 12:12; ahí está el primer ay de los siete ayes que corresponden al tercer gran ay de la séptima trompeta. “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos (alegría en los cielos). ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. El tercer ay comienza por este ay del capítulo 12; el diablo descendiendo; luego ¿cómo termina la séptima copa? La séptima copa termina con el juicio sobre Babilonia; Apocalipsis 16:17: “17El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. 18Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. 19Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira”. En la séptima copa se consuma la ira contra Babilonia.

Entonces en los capítulos 17 y 18 se describe a Babilonia; en el capítulo 17 la describe a ella, y en el 18 describe sus juicios; y justamente en el 18 aparecen tres grupos de dos ayes sobre Babilonia que son los que consuman. La séptima copa es contra Babilonia y en Apocalipsis 18, que habla sobre la caída de Babilonia, aparecen tres grupos de dos ayes; con el del cap. 12 y estos tres pares son siete ayes; son las siete vueltas alrededor de Jericó donde termina completamente la séptima trompeta, la séptima copa y el juicio de Dios. Ya en el 19, 20, 21 y 22, vemos la esposa, las bodas, la Nueva Jerusalén, etc.


Dice Apocalipsis 18:9: “9Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, 10parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, (aquí hay dos ayes que son de los reyes de la tierra) de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora vino tu juicio!” En Apocalipsis 18:16: “16Y diciendo: (ahora son los mercaderes; primero eran los reyes, la política, ahora es el comercio) ¡Ay, ay, (dos veces, u otro par de ayes) de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas. 17Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas”, etc.; y ahora vienen los pilotos que trabajan en el mar; verso 19: “Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de sus riquezas; pues en una hora ha sido desolada!”. La séptima trompeta que contiene las siete copas, y la séptima copa que trata sobre Babilonia, contienen la consumación de los ayes. El primer ay es la quinta trompeta; el segundo ay es la sexta trompeta, incluida la venida del ángel con el libro abierto, incluido el testimonio y muerte de los dos testigos y su resurrección y ascensión. Luego empieza la séptima trompeta, y luego en el capítulo 12 se profetiza otra vez, y se vuelve a mirar el panorama otra vez desde el principio, con la visión de Apocalipsis 12 con la mujer y la serpiente  y el hijo de la mujer, etc. Al final, cuando termina el juicio contra Babilonia en Apocalipsis 18, en el 19, 20, 21 ya se habla de la esposa, de las bodas del Cordero, de la venida del Señor, del Milenio, de la Nueva Jerusalén.

Quiere decir que el tercer ay abarca toda la séptima trompeta incluidas las copas de la ira, de las cuales la séptima es Babilonia, sobre la cual se pronuncian tres pares de ayes: uno por los reyes, otro por los mercaderes y otro por los pilotos de las naves.


Volvamos a Apocalipsis 8:13: “Y miré, y oí a un águila (ya sabemos cual es) volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, (ya vimos cuales son esos tres ayes) de los que moran sobre la tierra a causa de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que están para sonar la trompeta!” Ahora nos damos cuenta de que estos tres ayes consuman el juicio. Aquí no solamente se dice ay, sino que se dice por qué ay, qué es lo que va a suceder, qué acontecimientos van a suceder para que la gente diga: ay. Cuando estudiemos con más detalle la quinta, la sexta y la séptima trompetas, vamos a ver por qué realmente se dice: ay, pero las razones por las cuales Dios dice: ¡ay! las tenemos que ver también en la Biblia. Ya vimos qué serán esos ayes. La quinta trompeta vemos lo que es, cómo salen del infierno, de ese pozo del abismo, digámoslo mejor, esos espíritus que atormentan a los hombres, etc, que lo vamos a estudiar más detenidamente; y en la sexta trompeta esas guerras terribles; y en la séptima la ira con las copas de la ira; eso es por qué Dios decía: ¡ay!; eso es lo que sucede; pero ¿por qué Dios castiga con esos ayes a la humanidad? Vamos a verlo; vamos a ver los versículos que son los que muestran qué provoca que Dios amenace con ayes y que esos ayes sean de la manera tan terrible como son descritos en estas trompetas y copas. Entonces vamos a empezar a ver algunos versos donde Dios nos explica qué es lo que trae el cumplimiento de los ayes. Leamos esto con temor y temblor para que si nos encontramos dentro de esas causales por las cuales Dios nos dice: ay, esos ayes tan terribles, entonces nos apartemos, nos arrepintamos y los tengamos presentes. Ahora vamos a ver una serie de versículos.


¿Para quién será el ay?
Vamos a empezar primeramente en Proverbios 23:29; empecemos con Salomón a quien Dios le dio mucha sabiduría, para ver qué es el primer ay que aparece en la Biblia. El primer ay que aparece en la Biblia empieza en Proverbios 23:29: “29¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? 30Para los que se detienen mucho en el vino”. La borrachera natural es figura de la borrachera espiritual; hay dos borracheras: la del vino físico que trae ayes, y también la de ser embriagados por la gran ramera que es el misterio de Babilonia; también produce ayes. “¿Para quién será el ay?... Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura”. Esa es la primera vez que aparece ¡ay! en la Biblia. El segundo ay aparece en Eclesiastés 10:16, también por medio de Salomón; allí hay otra razón por la cual hay ayes en la tierra: “¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana!” Eso también trae ayes sobre la tierra. Los príncipes jóvenes, muchachos, así como Roboam que no atendió el consejo de los ancianos de quitar el yugo sobre el pueblo, sino que quiso hacerse el grande y puso yugo sobre el pueblo, y solamente se servían del poder para sí mismos. “¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana!”
Ahora vamos a ver los ayes que Dios anuncia por medio de los profetas; y empecemos por Isaías 3:9; estas promesas de ayes son las que se cumplen en las tres trompetas finales. Durante toda la Biblia Dios decía: Ay; pero ¿por qué ay? ¿qué va a pasar? Bueno, lo que pasa en la quinta trompeta, en la sexta y en la séptima que incluye las copas, es lo que va a pasar por estas cosas que Dios dice.

Dice: “9La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan (hoy en día hay un atrevimiento terrible, hay hasta desfile de homosexuales). ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí. 10Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. 11¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado”. Pasemos ahora a Isaías 5:8. Vamos a seguir los profetas, los ayes que Dios promete que se cumplen en las tres últimas trompetas: “¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?” Por causa de los grandes terratenientes que quieren poseerlo todo viene el ay. El desenfreno: “11¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!” El materialismo cínico: “18¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta”. La perversión de normas de moralidad: “20¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” Orgullo intelectual y presunción: “21¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!”

Intemperancia: “22¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida”. Isaías 10:1: “1¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, 2para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! 3¿Y que haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria?” ¡Ay de los que dictan leyes injustas y prescriben tiranía! Isaías 18:1: “¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía!” Brujería proveniente del África negra. Isaías 28:1: “¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!” Corona de soberbia de los ebrios. 29:1: “1¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habita David! Añadid un año a otro, las fiestas siguen su curso. 2Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mi como Ariel. 15¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quien nos conoce?!” Las sociedades secretas, etc. 30:1: “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!” 31:1: “¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” 33:1: “¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti”. 45:9-10: “9¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos?. 10¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?!” Porque es Dios, no el padre ni la madre, es Dios el  que trae. Ay del que dice: para que me trajiste.


Ayes en otros profetas
Ahora, pasemos a Jeremías 22:13; aquí está por qué vienen ayes sobre la tierra, qué es lo que hace el hombre que provoca estos ayes. “¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!” Ayayay. 23:1: “¡Ay  de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová”.

Pasemos a Ezequiel 2:10; allí Dios le muestra a Ezequiel un rollo escrito por dentro y por fuera y se lo da para que se lo coma y lo pronuncie. “Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes”.

O sea que también Ezequiel tenía que proferir ayes. Estamos haciendo el seguimiento de los profetas donde se dan las razones de Dios por las cuales hay ayes sobre la tierra y que se cumplirán plenamente en las tres últimas trompetas. Ezequiel 16:23: “23Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor), 24te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas”. Maldad y a la vez idolatría. Pasemos al 24: 6,9: “6Pues ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres, (la violencia) de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus piezas, por sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella. 9Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran hoguera”. El 30:2: “2Hijo de hombre, profetiza, y dí: Así ha dicho Jehová el Señor: Lamentad: ¡Ay de aquel día! 3Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será”. 34:2: “2Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y dí a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? 3Coméis la grosura, y os vestís de lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. 4No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y violencia. 5Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. 6Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. 7Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: 8Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; 9por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. 10Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida”. Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos.


Pasemos a Oseas 7:13: “¡Ay de ellos! Porque se apartaron de mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron mentiras contra mí”. Ay de ellos. El 9:12: “Y si llegaren a grandes sus hijos, los quitaré de entre los hombres, porque ¡ay de ellos también, cuando de ellos me aparte!”

Joel 1:15: “¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso”.

Amós 5:16-18: “16Por tanto, así ha dicho Jehová, Dios de los ejércitos: En todas las plazas habrá llanto, y en todas las calles dirán: ¡Ay, ay!, y al labrador llamarán a lloro, y a endecha a los que sepan endechar. 17Y en todas las viñas habrá llanto; porque pasaré en medio de ti, dice Jehová. 18¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz”. Capítulo 6:1: “¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!” Ay de los reposados en Sion.


Miqueas 2:1: “¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!” Ay de ellos.


Profetizando sobre Nínive, dice Nahum 3:1: “1¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! 2Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador y carro que salta”, etc.


Habacuc 2:6: “6¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda? 7¿No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos? 9¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal! 12¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!” Como hicieron los españoles aquí en Latinoamérica. “15¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez! 19¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él”.


Sofonías 2:5. Aquí viene una profecía sobre Palestina: “¡Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de Jehová es contra vosotros, oh Canaán, tierra de los filisteos, y te haré destruir hasta no dejar morador”. Estamos viendo como se está cumpliendo eso; lo vemos en televisión. 3:1: “1¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora! 2No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios”.


Zacarías 11:17: “¡Ay del pastor inútil (éste se refiere en el contexto al anticristo, el pastor insensato) que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido”. Hasta aquí fueron los ayes anunciados por Dios a través de los profetas en el Antiguo Testamento que nos explican por qué hay esas trompetas finales que son las que consuman y cumplen estas amenazas de ayes.


Ayes en el Nuevo Testamento
Ahora pasemos al Nuevo Testamento. Mateo 18:7; ahora es el Señor Jesús el que habla. “¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quién viene el tropiezo!” Pasamos al capítulo 23 que tiene una buena colección. “13Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. 14¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque devoráis la casa de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación. 15¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros. 16¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. 23¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. 25¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 27¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, (con todo y corbata) mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

29¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, 30y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. 31Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas”. 24:19: “Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!” Lo mismo dice Marcos 13:17: “Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!”


Lucas 6:24: “24Mas ¡ay de vosotros, ricos! Porque ya tenéis vuestro consuelo. 25¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! Porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís,! Porque lamentaréis y lloraréis. 26¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas”. 10:13: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido”. 11:42: “Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. 43¡Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. 44¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. 46Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. 47¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! 52¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis”. Cómo es saludable tener presentes todos estos ayes; porque nos llaman al arrepentimiento.

17:1: “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!” 21:23: “Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo”.


Llegamos a Judas 11: “¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré”. Después de éstos aparecen los ayes de Apocalipsis que son los que estamos considerando. ¿Por qué leímos estos ayes? Para entender las razones por las cuales viene juicio. Es tan saludable tener presentes todos estos ayes porque nos mantienen en el camino correcto y también nos explican porqué sucederán las cosas que describen las últimas trompetas. Terminemos aquí. ☐

2 comentarios:

  1. Dios le bendiga por este estudio biblico

    ResponderEliminar
  2. ¿como consigues la información de los minúsculos? estuve buscando el manuscrito 1rk y no lo consigo escaneado o transcipto. Saludoss!

    ResponderEliminar