lunes, 3 de enero de 2011

LA APERTURA DEL SEXTO SELLO

LA APERTURA DEL SEXTO SELLO


“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre”. Apocalipsis 6:12.

Inauguración de la gran tribulación
Vamos a continuar con la ayuda del Señor el estudio del libro del Apocalipsis, en esta aproximación que estamos haciendo, y estamos en la apertura del libro de los sellos. Estamos en el capítulo 6 desde el versículo 12, donde se inicia la descripción de la apertura del sexto sello. Si los hermanos tienen demasiado en cuenta los números de los capítulos quizá puedan confundirse un poco, pero recuérdese que el apóstol Juan no escribió capítulos ni versículos; él escribió el texto y fue después en los siglos XII, XIII y  XIV que se subdividió el texto primero en capítulos y luego en versículos; así que eso a veces tenemos que pasarlo por alto para poder seguir el texto completo. El sexto sello aparece desde el capítulo 6, versículo 12, y va hasta el capítulo 7, versículo 17; personalmente no encuentro ninguna razón para hablar aquí de alguna especie de paréntesis puesto que todo coincide y todo se complementa. Entonces este sello, de todos los que hemos visto, es por ahora el más largo; tiene 23 versículos: 6 en el final del capítulo 6; 12-17, y todos los otros 17 del capítulo 7; todo eso es el sexto sello; de manera que posiblemente no vamos a poder verlo con detalles hoy, pero por lo menos vamos a mirar algunas cosas. Por este sello vamos a ver que las cosas se continúan después en las trompetas; en el sexto sello, como vamos a ver, se inaugura la gran tribulación;y digo a propósito, se inaugura, porque el sexto sello no contiene toda la gran tribulación sino que ésta se consuma en el séptimo sello, incluyendo las trompetas y las copas; por eso digo que el sexto sello no es la totalidad de la gran tribulación, pero inaugura la gran tribulación.

Yo voy a sugerir que inicialmente hagamos una lectura de corrida de todo lo correspondiente al sexto sello; solamente voy a hacer las interrupciones para los comentarios mínimos de crítica textual, para que los hermanos que tomen nota de ello puedan tenerlo presente, y luego sí estaremos volviendo sobre nuestros pasos. Entonces vamos a recibir la primera impresión de la lectura del sexto sello completo, solamente interrumpido por los comentarios textuales. Apocalipsis 6:12; todos los que tengan su Biblia, por favor léanlo en su Biblia, y los que quieran tomar nota de esos comentarios textuales, háganlo por favor:


Crítica Textual
 “12Y miré (la palabra kai eidon aparece en el griego; no dice solamente “miré”, sino que dice: “Y miré”, es decir, ha seguido mirando, mirando y mirando. La palabra “y” falta aquí en esta traducción) cuando abrió el sexto sello, y he aquí  un gran terremoto; (entre los acontecimientos este misterioso terremoto es el que inaugura el sexto sello) y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13y los astros (la palabra aquí “estrellas” en el original griego es “asteres”, que significa también astros, incluyendo no solamente a los grandes, sino también a los meteoritos y a los aerolitos y todas esas cosas) del cielo cayeron hacia la tierra, (la palabra es eis, no “epi”, sobre, ni “hiper”, sino “eis”, a, hacia) como la higuera  deja caer sus higos  inmaduros (aquí esta traducción sólo tradujo “higos”, pero habla de higos inmaduros, higos verdes) cuando es sacudida por un fuerte viento. 14Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17porque el gran día de la ira de ellos (ese “su” es plural, no es sólo del Cordero sino del Dios que está en el trono y del Cordero; así está en el griego) ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? 1Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. 2Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se le había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, 3diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. 4Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. 5De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil, (la palabra “sellados” no aparece sino en el primero, Judá, y en el último, Benjamín; en ninguno de los intermedios aparece en el original griego;  en ningún manuscrito ni tardío, ni antiguo, la palabra “sellados”; solamente respecto de  Judá al principio y de Benjamín al final; el resto dice solamente “de la tribu de Rubén doce mil). De la tribu de Gad, doce mil. 6De la tribu de Aser, doce mil. De la tribu de Neftali, doce mil. De la tribu de Manases, doce mil. 7De la tribu de Simeón, doce mil. De la tribu de Leví, doce mil. De la tribu de Isacar, doce mil. 8De la tribu de Zabulón, doce mil. De la tribu de José, doce mil. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados. 9Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la eucaristía (“la acción de gracias” dice allí) y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos.

Amén”, dice otra vez. Este segundo amén no aparece en una mínima cantidad de manuscritos, pero la generalidad, tanto antiguos como nuevos, contienen este segundo “Amén”; entonces en aquellos que falta es por algún error del copista o algo.


“13Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14Yo le dije: (con minúscula) señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.

16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”.


Un gran terremoto
Bueno, ese es el texto correspondiente al sexto sello; en el 8:1 ya comienza el séptimo, cuando abrió el séptimo. Entonces todo este texto leído pertenece al sexto sello. Cuando abre el sello, aquí aparece un terremoto gigantesco, porque por lo que dice un poquito más adelante en el versículo 14: “y todo monte y toda isla se removió de su lugar”, quiere decir que es un terremoto de nivel general, no es solamente un pequeño terremoto, sino un gran terremoto. Se pregunta uno: ¿este terremoto que aparece aquí en el sexto sello en un contexto tan cataclísmico, es el mismo terremoto que aparece también más adelante en la trompetas? Por ejemplo, si ustedes ven en la séptima trompeta, allí en el capítulo 11:19 que dice: “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”; pero aquí nos damos cuenta de que este terremoto de la séptima trompeta corresponde al séptimo sello, porque el séptimo sello es el que abre lugar para las siete trompetas; por lo tanto, el terremoto de Apocalipsis 11:19 corresponde a la séptima trompeta y por lo tanto al séptimo sello. Aquí mismo se puede ver en Apocalipsis cuando habla de la séptima trompeta en Apocalipsis 11:18 dice: “Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido”; pero noten que ya está en la séptima trompeta, ya ha pasado la primera trompeta, la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta, la sexta, y ahora ya está en la séptima, y ahora dice que la ira ha venido; quiere decir que lo que había venido hasta acá es el inicio del juicio, su proclamación, su introducción, pero no su consumación. Su consumación es con las siete copas de la ira; por eso dice que en esas siete copas se consuma la ira. En las trompetas se introduce, se convoca el juicio, pero con las copas se consuma. Por eso esta séptima trompeta donde dice: “se airaron las naciones, y tu ira ha venido”, esa frase “y tu ira ha venido”, incluye la consumación de esa ira que son las siete copas; por lo tanto, las siete copas están incluidas en la séptima trompeta, así como las siete trompetas están incluidas en el séptimo sello.

Entonces por eso el terremoto que aparece en el capítulo 16, un día nos detendremos más en él, allí aparece también un tremendo terremoto casi con palabras semejantes a las del terremoto del sexto sello. Sobre el terremoto respectivo de la sétima copa, dice en el capítulo 16:18: “18Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, (como aparecía en la séptima trompeta) y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. 19Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. 20Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados”. En el capítulo 6:14 dice: “y todo monte y toda isla se removió de su lugar”. Aquí en el sexto sello los montes y las islas se remueven de su lugar, pero en el terremoto de la séptima copa no sólo se remueven sino que no fueron hallados. Entonces se pregunta uno: ¿es este terremoto del sexto sello el mismo terremoto de la séptima copa? Parece que no, puesto que aquí aparece en el sexto sello, en cambio el terremoto de la séptima trompeta es en el séptimo sello; el terremoto de la séptima copa es en la séptima trompeta y en el séptimo sello; por lo tanto se ve que es otro grandísimo terremoto. Debido a eso comencé diciendo que es la inauguración de la gran tribulación; es como si se inaugurara el sexto sello con un tremendo terremoto y con algunas cuestiones cataclísmicas también en las órbitas de los astros cercanos a la tierra; pero después eso se repite.


Características de la gran tribulación
 Voy a recordarles una mención que ya hice la vez pasada, pero que en este momento es necesario tenerla muy clara para que nos demos cuenta de que este día final tiene un inicio y tiene una consumación.

Entonces primero vamos a comparar dos pasajes: uno en Joel y otro en Mateo, y luego vamos a ver cómo uno se refiere al inicio de la tribulación y otro se refiere a esos desastres después de la tribulación; o sea que los desastres se repiten; la tribulación comienza con ellos y luego se repiten hacia el final de la tribulación. Entonces vamos a ver esos dos aspectos, y vamos a ver cómo Lucas los menciona a los dos.

Veamos en Joel 2:30-31, donde dice Dios: “30Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. 31El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes (subrayo la palabra “antes”) que venga el día grande y espantoso de Jehová”. En el día grande y espantoso, eso se repite; pero aquí él está hablando de antes, o sea cuando comienza, la inauguración; acontecen fenómenos celestiales horrorosos que aquí se les llama “prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo”; aquí en estas tres expresiones está resumiendo prácticamente el inicio de las trompetas: sangre, fuego y humo; y ahora dice: “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.” Entonces aquí Joel está hablando de estos fenómenos antes del día grande y espantoso de Jehová; o sea, es como si esos fenómenos apenas lo inauguraran, no lo consumaran.


Ahora vamos a Mateo 24:29; ahí está hablando de los últimos tiempos, de las señales de su venida; y está hablando cómo los cristianos van a ser atribulados, y todo lo que se presentaría; y luego dice: “29E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días”; habla de una tribulación tremenda que ocurrirá cuando se efectúe la abominación desoladora, cuando los cristianos serán perseguidos y matados, cuando ocurrirán guerras, pestes, terremotos, etc.; pero aquí dice: “después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas (los astros) caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”. Tenemos, pues, que la venida del Hijo del Hombre con poder y gran gloria, ese es ya el día final; la tribulación consuma las copas de la ira, pero las trompetas inician la ira; las copas la consuman. Entonces aquí aparece el sol oscurecido, la luna no dando su resplandor, las estrellas cayendo; eso aparece inmediatamente después de la tribulación de aquellos días. En Joel dice: antes que venga el día grande y espantoso.


Señales en Lucas
Ahora vamos a Lucas y vemos cómo Lucas menciona los dos tiempos de las cosas. Lucas 21:10-11: “Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; 11y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo”. Aquí Lucas menciona grandes señales del cielo, menciona las guerras, los terremotos grandes, las pestilencias, el hambre y terror y grandes señales en el cielo. Cuando ellos están diciendo: escóndanse en las cuevas, eso es terror; pero aparecen grandes señales en el cielo una vez mencionados; luego él sigue hablando, sigue pasando varios versículos, y al llegar al versículo 25, después de haber dado todas las señales desde el 1 al 24, dice:

“25Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; 26desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra, porque las potencias de los cielos serán conmovidas. 27Entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria”. 

Entonces, hermanos, aquí Lucas en el verso 25 menciona lo relativo a la consumación de la tribulación, ¿ven? Pero Joel menciona el inicio de la tribulación.



La razón de los sellados
Volviendo al Apocalipsis, al sexto sello, aquí está hablando de un terremoto que no es todavía del séptimo sello, sino del sexto; en el sexto se inicia y se inaugura la tribulación, pero no se consuma porque las copas y las trompetas son a partir del séptimo sello; sin embargo, aquí en el sexto ya vemos una preparación, ciertos ángeles que son detenidos para que los escogidos de Dios sean sellados antes de dañar la tierra, antes que las trompetas suenen. Ustedes pueden notar lo que dice el capítulo 7:3: “No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”. Ahora, el daño a la tierra, al mar, a los árboles, sucede inicialmente en una tercera parte en las trompetas y se consuma en su totalidad en las copas; entonces si miramos las trompetas, allí aparecen esos comienzos; por ejemplo miremos en el capítulo 8 lo relativo a las trompetas; allí aparece fuego lanzado a la tierra, y la tercera parte de los árboles se quemó; o sea que antes de que la primera trompeta suene, tienen que ser sellados estos 144.000. La segunda trompeta habla del mar; la tercera parte del mar se convirtió en sangre; antes de herir el mar tienen que ser sellados los 144.000.

El tercer ángel habla sobre los ríos, el segundo habla al mar; se habla a la tierra, se habla a los árboles. Lo que decía en el capítulo 7. En el capítulo 7 se le dijo a aquellos cuatro ángeles que detenían los vientos del mar: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles; es decir, no toquen todavía las primeras trompetas hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Por eso, aunque lo que inicia describiendo este sexto sello es tan terrible, sin embargo, no es completo; es apenas una inauguración de la gran tribulación; pero todavía no se han iniciado las trompetas que se inician en el séptimo sello, y sin embargo, aquí los 144.000 sellados de las doce tribus de Israel ya son separados, para que no sufran estas consecuencias de las trompetas; para eso son sellados. En la quinta trompeta, que es el primero ¡ay!, dice a esos espíritus que salen del abismo que no le hagan daño a los hombres que tienen el sello de Dios en sus frentes. Por eso antes de que la tribulación esté en pleno, tiene que haber un sellamiento, y ese sellamiento es en el sexto sello; o sea es el inicio apenas de la tribulación. 


Volvamos otra vez a Apocalipsis 6:12, y vamos a empezar un poquito desde el principio con más cuidado: “12Y miré cuando abrió el sexto sello, (este es el Cordero) y he aquí un gran terremoto”. Este terremoto realmente será un terremoto gigantesco para remover las islas y remover los montes; no tiene que ser una cosa simple, ese es un terremoto grande. Algún desequilibrio en el planeta por causa de un desequilibrio mayor que también puede ocurrir en el sistema solar o incluso en la galaxia, por lo siguiente que vamos a leer acá: “Y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre”. Eso siempre se ha relacionado con terremoto también.

Veámoslo en el 11:13, del que ya hicimos una mención ahora pero en un contexto; aquí hay otro contexto. En el 11:13 aparece un terremoto cuando los dos profetas son levantados. “En aquella hora hubo un gran terremoto”; este terremoto es el de la resurrección de los dos profetas de Apocalipsis 11; el de la copa es el 16:18, y es el otro terremoto que es el de la séptima copa, ¿verdad? Allí habla de “un terremoto tan grande, cuál no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”. Este es otro terremoto anterior, porque es en el sexto sello, no el de las trompetas ni de las copas.


Los astros caen del cielo
Entonces dice en el capítulo 6:13: “y los astros del cielo...”. En la antigüedad, los antiguos a todas las cosas que flotaban en los aires ellos los llamaban los astros; ellos no tenían ni idea de la diferencia que hay entre una estrella que puede ser más grande que nuestro sol, y un meteorito, que puede ser del tamaño de una piedra; para ellos todos esos son astros, aerolitos, meteoritos, o  cometas, o colas de cometas o estrellas o galaxias; para ellos todo esto cabe dentro de la palabra “astros”; entonces cuando dice aquí: “y las estrellas,” o sea, “los astros del cielo cayeron hacia la tierra, (es la traducción exacta) como la higuera deja caer sus higos verdes cuando es sacudida por un fuerte viento”. Es interesante; los higos maduran porque permanecen en su debido lugar, pero los que todavía no han madurado entonces son fácilmente removidos y se salen de su lugar. En el sistema planetario, en el sistema galáctico, todos tienen un determinado lugar, pero hay algunos que no han madurado, o sea, algunos que se salen y empiezan a ser piedras que vuelan, algunas como del tamaño de esta casa o más pequeñas, o si no piedras de granizo como las que describe la Biblia; las colas de los cometas son de esa clase, como piedras de hielo. Entonces aquí aparece una cuestión totalmente cósmica, no sólo de la tierra; porque miren lo que dice el verso 14: “Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla”; o sea cuando hay un movimiento brusco de la tierra; digamos que hay un cambio de los polos magnéticos del planeta, ¿qué sucede cuando se cambian los polos? La tierra hace un movimiento brusco; ¿qué sucede con las estrellas? Parece que se corren todas, ¿verdad? Y ¿qué pasa con las islas, con los montes? Hay un terremoto gigantesco, entonces la palabra dice: “Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla”.

La ley de la entropía
Esta palabra me acuerda de la segunda ley de la termodinámica, que es la ley de la entropía, de entropos, que quiere decir: arrollamiento; y fíjense en que la compara con la hoja de la higuera y con la hoja de la vid en otros profetas que vamos a leer acá. La hoja, cuando cae en el otoño, hace como una caída en espiral, va cayendo hasta que se deposita en el piso; ese tipo de caída es lo que describe la segunda ley de la termodinámica, que es la de la entropía; quiere decir que si todas las cosas tienen una fuerza inicial, esa fuerza le obliga a continuar en movimiento hasta parar. Yo agarro una pelota, tiro una pelota con toda la fuerza, esa es la fuerza inicial con que se inició el movimiento de la pelota; la pelota empieza a saltar, a rebotar, a rebotar y cada vez va más despacio, ta, ta, ta, ta, hasta que termina y, para. Entonces el universo está sujeto a la segunda ley, de la entropía; quiere decir que los científicos hablan de la muerte térmica del universo; quiere decir que las cosas tuvieron en el inicio, en el momento de la creación, un impulso energético; algunos le llaman el big bang; yo le llamo el frat; en el momento de la creación salieron con una energía, y ese movimiento es mantenido por Dios, pero Dios sujetó a vanidad la creación, dice la Escritura.

Vamos a leer eso en Romanos, porque es necesario tener ese versículo respecto de la creación. Romanos 8:20: “Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza”. La nueva creación es esperanza; la actual creación es vanidad; entonces quiere decir que la creación se está muriendo; digamos que la cuerda al reloj se le va acabando y hay un momento en que las cosas van enfriándose, van bajando; es como cualquier cosa que si no se le mantiene la energía desde afuera, si Dios no la sostiene, si Dios la deja terminar para comenzar una nueva, entonces es lo que los científicos llaman la muerte térmica del universo, es lo que es la ley segunda de la termodinámica, la entropía. Fíjense en que todas las cosas caen así como en espiral; primero salen con una fuerza grande, hacen un círculo grande, pero luego pierde fuerza y pierde altura, el círculo es más pequeño y va bajando, va bajando; dice que como la parra deja caer la hoja y como la higuera deja caer la hoja, las dos: la parra y la higuera son mencionadas por los profetas; va cayendo en espiral hasta que cae.

La entropía es una ley universal, que la energía es igual, solamente que se vuelve inútil; pero la energía no se aumenta ni se disminuye; es la primera ley; y la de la entropía en la que esa energía igual se va haciendo cada vez más inútil. Entonces se relaciona aquí con esta frase: “Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla”; como lo que había dicho aquí: “como la higuera deja caer sus higos”; pero en Isaías dice: “Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera” (Is. 34:4).

Entonces va cayendo; o sea es un movimiento de vanidad; la creación fue sujetada en vanidad.


Una frase misteriosa
En Apocalipsis 21 nos damos cuenta también de cuál es el destino de este universo. En Apocalipsis 21 aparece un cielo nuevo y una tierra nueva, ¿verdad? Hay un versículo también que dice: y no se halló lugar para ellos en el cielo. Eso está en el capítulo 20:11: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos”. Va a haber como una recogida de esa dimensión material, y va a prevalecer la dimensión de Dios, y luego un cielo nuevo y una tierra nueva; o sea, esta creación fue sujetada a vanidad pero Dios también la sujetó en esperanza; habrá un cielo nuevo y una tierra nueva.

Volvamos Apocalipsis 6:14: “Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla”. Esa es una frase misteriosa. Alguna cosa vio Juan cuando contempló toda esa corrida; fue un cataclismo tremendo, pero es apenas el sexto sello; por eso yo digo que lo más probable, si la interpretación es correcta, es que esto se repite también en la séptima copa; tanto en el sexto sello como en la séptima copa; no son la misma cosa porque la sexta copa es del séptimo sello y no del sexto; por lo tanto, dos veces se dice que esto acontece. Esto acontece para iniciar la gran tribulación; como quien dice, la gran tribulación se inicia con un sacudón del planeta, y continúan esos sacudones que dice: grandes prodigios en el cielo; vamos a ver que incluso las estrellas son heridas en las trompetas; después veremos las trompetas, pero aquí se inicia realmente algo cósmico; después ya estudiaremos con detalle los versículos de ese terremoto gigantesco, que es necesario estudiarlo porque va a ser algo terrible, pero pueden ser dos; lo más probable que haya uno primero y otro después; uno antes y otro inmediatamente después.


Para conectar estos versículos vamos a ir a Isaías a ver dos versos sobre esto. Isaías 13:9-11: “9He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. 10Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. 11Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes”. Sigamos aquí en otro pasaje, en Isaías 34:4-5: “4Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera. 5Porque en los cielos se embriagará mi espada”. Aquí está hablando realmente de una cosa tremenda, y aquí se habló de la hoja de la parra y de la higuera como lo habíamos mencionado.


Las catástrofes que sobrevendrán
Vamos a mirar otros textos. Ezequiel 32:7-8; aquí habla cuando Dios está juzgando definitivamente a Faraón y a todos los reinos del mundo. “7Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz. 8Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor”. En el juicio Dios oscurece. Cuando el Señor Jesús murió en la cruz hubo tinieblas por varias horas, no era un eclipse normal; algunos quisieron decir que fue un eclipse, pero un eclipse no dura tres horas; hubo densas tinieblas sobre la tierra. En Apocalipsis 16:20 se repite lo de que todo monte e isla se removió de su lugar.  

Pasemos ahora a Mateo 24, como les había dicho. Ya lo leímos, pero lo repetimos para tener presente ahora todo junto. Mateo 24:29: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, (noten, lo dice Isaías, lo dice Ezequiel, ya lo habíamos leído en Joel, y ahora lo dice Mateo acá) el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”. Lo dice también Marcos 13:24; vamos a tenerlo todo junto para que así sea más completa la visión:

“24Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, 25y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas.

26Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria”. Lucas 21:25, lo dice de la siguiente manera: “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas”. Leímos estos versos para tenerlos juntos con los que acabamos de ver.


Todas las clases sociales son afectadas
Ahora sigue diciendo Apocalipsis 6:15: “15Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, (noten, aquí menciona siete clases: 1. los reyes de la tierra; 2. los grandes, la palabra es los magnates que aquí se traduce grandes; 3. los ricos; 4. aquí se traduce, los capitanes, son lo quiliarcas, o sean los tribunos, los capitanes; 5. los poderosos; 6. todo siervo, y 7. todo libre; todas las clases: los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos y todo siervo y todo libre) se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, (ese es Dios el Padre) y de la ira del Cordero; (ese es el Hijo, por eso dice) 17porque el gran día de su ira ha llegado; (ahí es apenas la inauguración) y ¿quién podrá sostenerse en pie?”  Respecto de lo que dice acá, los reyes de la tierra se escondieron en las cuevas. Vamos a mirar los otros pasajes donde esto se confirma y se complementa. En Isaías 2:10-12, miren lo que dice Dios: “10Métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová y del resplandor de su majestad. 11La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día. 12Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido”. Dios mismo manda que se meta en la peña y se escondan en el polvo.

Miremos otros versos aquí. Oseas 10:8 habla también completando esto; al final, en la última frase del versículo 8, o sea la parte c: “Y dirán a los montes: Cubridnos, y a los collados: Caed sobre nosotros”. Lucas 23:30 también lo dice; todos estos versos van juntos; dice así:

“Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros, y a los collados: Cubridnos”. Ahora son palabras del Señor Jesús; o sea, primero lo dijo el Señor allá en Isaías, luego lo dijo el Señor por Oseas; el Espíritu de Cristo en Isaías, luego en Oseas; luego lo dijo el mismo Señor Jesús, y luego se lo dijo a Juan en el Apocalipsis. Todos estos versos están juntos. ¡Es un cuadro terrible! El ser humano, cuando tiene un poco de vergüenza, quiere esconder su cara. Cómo será su vergüenza; si siente vergüenza delante de otros hombres que son pecadores como él, imagínense en la presencia del Señor; querrán esconderse. Los demonios por eso están en oscuridad; ellos sufren más en la luz que en la oscuridad; a ellos en la oscuridad no se les ve lo que son, pero en la luz de Dios nadie soporta. Muchos ni siquiera soportan su conciencia y se suicidan; ahora, imagínense, si no soporta su vergüenza ante otros seres humanos; otros no soportan su conciencia, los demonios procuran la oscuridad; y aquí la Escritura registra toda clase de seres humanos; aquí mencionó siete estratos, todos queriendo esconderse debajo de las peñas y en las cuevas, en las cavernas; eso es terrible; luego la pregunta es ésta: “porque el gran día de su ira ha llegado; y ¿quién podrá sostenerse en pie?” Esta pregunta es muy importante: “¿y quien podrá sostenerse en pie?”

Vamos a ver los versos relativos a esta frase. Miren lo que dice el Señor en Lucas 21:36: “Velad, pues, en todo tiempo orando para que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”. Los del mundo preguntan: ¿Quién podrá sostenerse en pie? El Señor sí dice que algunos pueden sostenerse en pie y lo responde en el capítulo 7, y ya lo había dicho aquí el Señor y lo registró Lucas en 21:36: “Velad, pues, en todo tiempo orando para que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

¿Quién podrá soportarlo?
En 1 Juan 2:28 dice así el apóstol Juan por el Espíritu Santo: “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados”. Entonces sí habrá algunos que por la gracia de Dios podrán mantenerse en pie y recibir al Señor, incluso en el aire, y en vez de huir, alegrarse. “Erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. En vez de huir, hay algunos que pueden vivir; y también en 1 Juan 4:17: “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo”. Eso significa que si nosotros vivimos su vida aquí en la tierra, en la hora de su venida y en la hora del juicio vamos a tener confianza y no nos va a alejar avergonzados, sino que el Señor dirá: Bien hecho siervo, entra en el gozo de tu Señor; pero el mundo, que para nada tiene en cuenta al Señor, sino que sólo se ocupa de sí mismo, de sus ambiciones, de sus placeres, ahí va a querer enterrarse en las piedras. También dice 1 Tesalonicenses 5:2-11: “2Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; 3que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. 4Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. 5Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. 6Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 7Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. 8Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. 9Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, 10quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. 11Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis”.

Cuando el Señor les remueva un poquito el planeta, que no se le caerán  sólo los edificios sino también los montes, ahí sí los hombres sabrán que ellos no son dioses en la tierra; porque el hombre hoy se cree que él es Dios. Hegel decía que el todo es Dios que está evolucionando, y que el estado actual de la evolución de Dios es el estado prusiano; eso decía Hegel. Eso es el panteísmo diciendo que todo es Dios. Cuando todo empiece a sacudirse sabremos que Dios es otro y que nosotros solamente somos criaturas, ¿verdad, hermanos?

Miremos otros versos. Joel 2:11, dice así: “Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” Noten esa pregunta, ¿quién podrá soportarlo? Lo mismo declara Malaquías 3:2: “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores”. Nadie soporta su presencia.

Entonces el capítulo 6 de Apocalipsis termina con esa pregunta: “¿Quién podrá sostenerse en pie?” Y la respuesta se da en el siguiente capítulo, porque es la continuación, estamos todavía en el contexto del sexto sello; allí aparecen 144.000 sellados con el sello de Dios, de entre las tribus de Israel, y luego aparece toda una inmensa multitud de gentiles de todas las tribus, lenguas, pueblos, etnias o naciones; aparecen delante del trono del Señor, pues que lavaron sus ropas en la sangre del Cordero; éstos son los que pueden estar en pie delante de Él. La respuesta de la pregunta final de Apocalipsis 6:17 es todo el capítulo 7.


Son las 9:15; no sé si paramos aquí o adelantamos. ¿Qué dicen ustedes? Porque no sabemos si vamos a tratar todo el capítulo 7; mejor tratarlo como un todo, con más detalle; entonces vamos a parar aquí. ☐


LA APERTURA DEL SEXTO SELLO

CONTINUACIÓN


“No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”. Apocalipsis 7:3.

Ha llegado el gran día de su ira
Vamos a abrir la palabra del Señor conforme a la aproximación al Apocalipsis que estamos realizando. Estamos en el capítulo 7.

Estamos siguiendo el Apocalipsis verso a verso; llegamos la vez pasada al sexto sello y el sexto sello va desde el capítulo 6, versículo 12, hasta el capítulo 7, versículo 17. Hoy vamos a estar en el capítulo 7. Acuérdense de que el apóstol Juan no escribió estos números; él no dividió en capítulos ni versículos; él escribió de corrido; luego en la Edad Media fue cuando lo dividieron en capítulos, y un poco más adelante en versículos, que es muy útil para encontrarlos; pero a veces es necesario no tener en cuenta esos números para encuadrar las unidades de revelación, y no las unidades de número. En el capítulo anterior leímos el capítulo 7 a manera de introducción, y el capítulo 7 es la respuesta a la pregunta que aparece al final del capítulo 6. Todo esto en el contexto del sexto sello, y el sexto sello es el sello de la gran tribulación. En Apocalipsis 6:17 dice: “Porque el gran día de su ira ha llegado”. Esta frase, “su ira”, en el griego es la ira de ellos, o sea de Dios y del Cordero; este “su”, es su de ellos, griego autous; la palabra es plural. “El gran día de su ira ha llegado”; y esta es una buena pregunta, porque cuando uno ve ese juicio que fue descrito en el capítulo 6, y cómo después en las trompetas y en las copas va a ser descrito con más detalle, realmente uno se preguntaría: Oiga, pero esto tan terrible, ¿quién escapará de esto? El Señor usó esa palabra “escapar”; Él dijo: Que seáis tenidos por dignos de escapar de estas cosas que vendrán; y entonces esa es la ultima pregunta del capítulo 6: “¿y quién podrá sostenerse en pie?” Esa es la pregunta; la misma hecha también en Joel 2:11. Todas estas frases están todas relacionadas por el mismo Espíritu. Dice Joel 2:11: “Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” Es una pregunta: “¿quién podrá soportarlo? En Malaquías 3:2, también encontramos una pregunta semejante: “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores”. Gracias a Dios que esa pregunta sí tiene una respuesta positiva. Dios mismo quiere que haya personas en pie cuando Él venga, que lo reciban. Entonces a continuación en el sexto sello, lo que aquí aparece en el capítulo 7, Dios responde por esta revelación a Juan; Dios le muestra quiénes son los que van a estar en pie, y se lo muestra en dos secciones: la primera sección relativa al pueblo de Israel, y la segunda sección relativa a los demás pueblos; o sea, a los gentiles, a las demás etnias o naciones, o tribus, o lenguas. Entonces del capítulo 7:1-8 aparece la sección de los de Israel que estarán en pie; y desde el capítulo 7:9-17 aparecen los demás que también estarán en pie delante del Señor, después de que muestra esa situación tan terrible que la vez pasada leímos en el sexto sello, en el capítulo 6. Ahora aparece la respuesta a la pregunta, ¿quién podrá sostenerse en pie?


Los cuatro vientos de la tierra
Leemos desde 7:1: “1Después de esto vi”; aquí el Señor empieza a mostrar quiénes podrán sostenerse en píe; y muestra a unos israelitas especiales y a un pueblo numerosísimo de toda tribu, lengua, pueblo y nación que sale de la tribulación grande emblanqueciendo su ropa en la sangre del Cordero. Entonces empieza la descripción acá:

“1Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol”. Ya en el próximo capítulo, cuando se abra el séptimo sello y comiencen a sonar las trompetas, comenzamos a ver que se empieza a hacer daño sobre la tierra, sobre el mar, sobre los árboles, por lo menos sobre la tercera parte en las trompetas; ya sobre el resto será en las copas; pero fíjense en que antes de que esas trompetas introduzcan el juicio, aquí Dios muestra que él va a preparar un remanente en este contexto del sexto sello, que va a poder estar en pie delante del Señor; entonces dice que había cuatro ángeles sobre los cuatro ángulos de la tierra.


En la Biblia vemos que Dios le delega a ciertos ángeles poder y autoridad sobre fuerzas de la naturaleza; vemos pasajes que hablan de ángeles de las aguas o que tenían poder sobre el fuego, ¿verdad? Un ángel que está en el sol; y aquí vemos estos ángeles que tienen poder sobre los vientos de la tierra; es curioso que les llama los cuatro vientos de la tierra; detenían los cuatro vientos de la tierra; y las mismas personas que estudian el clima y la meteorología hablan de los vientos del oeste u occidentales, los vientos del este, los vientos alisios, los vientos monzones; estos cuatro vientos aparecen, si ustedes lo recuerdan cuando lo vimos en Zacarías.


Vamos a Zacarías al capítulo 6 y allí ustedes recordarán estos cuatro vientos. Zacarías 6:5; allí aparecen como carros con caballos, cuatro carros; estos cuatro vientos eran cuatro carros guiados por diferentes caballos; así representa el Señor estos cuatro vientos; pero acordémonos de una cosa: estos vientos físicos representan movimientos, acontecimientos; antes de que vengan los acontecimientos propios de la gran tribulación, entonces Dios hace una preparación. La detención de los vientos es una tensa calma “chicha” antes de lo peor.


Los cuatro carros del juicio divino
Por eso dice en Zacarías 6:2: “2En el primer carro había caballos alazanes, en el segundo carro caballos negros, 3en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados.

4Respondí entonces y dije al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿qué es esto? 5Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, (pero ahora fíjense en que allí no aparecían sólo vientos, sino ángeles teniendo autoridad sobre los vientos) que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra”. Vemos que los ángeles que dirigen los vientos se presentan delante del Señor a dar cuenta de su misión, y también reciben de la presencia del Señor su misión; ahora ellos tienen una misión temporal de detener unos vientos, los cuatro vientos, para sellar a los escogidos de Dios. Estos no son solamente vientos naturales; claro que son vientos naturales, pero que esconden algo más, digamos así, mimetizan el mover  del Espíritu del Señor. Para verlo vamos a seguir aquí en Zacarías 6:6: “6El carro con los caballos negros salía hacia la tierra del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron hacia la tierra del sur. 7Y los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra”. Vemos que es una orden a los vientos; Dios dirigiendo los vientos. “Y recorrieron la tierra. 8Luego me llamó, y me habló diciendo: Mira, (aquí aparece como si detrás de lo natural se esconde la dirección espiritual de Dios) los que salieron hacia la tierra del norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte”. Vemos que estos vientos dirigidos por ángeles muestran el Gobierno de Dios; Dios se esconde detrás de estos vientos. Nada de la naturaleza está suelto del control absoluto de Dios, y Dios tiene ángeles ministradores que cumplen la voluntad de Dios en los elementos; por eso se habla de ángeles deteniendo los vientos, ángel de las aguas, ángel que controla el fuego; no es solamente elementos naturales, sino elementos naturales controlados por Dios a través de sus ángeles.


El sello del Dios vivo
Volvamos a Apocalipsis 7:2: “Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, (la palabra en el griego es anatolés, de donde viene Anatolia, o sea del oriente) y tenía el sello del Dios vivo”. ¿A qué se refiere el sello del Dios vivo? Lo encontramos en la epístola de Pablo a los Efesios 1:13; vamos a ver allí es esto del sello del Dios vivo.

Efesios 1:13: “13En él (en Cristo) también vosotros, (los gentiles) habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados (¿con qué? ¿cuál es el sello con que Dios no sella?) con el Espíritu Santo de la promesa, 14que es las arras (el anticipo, Dios nos da primero el Espíritu, después la herencia completa) de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida”; la herencia plena, la posesión adquirida plenamente redimida, es la herencia total, y las arras, el anticipo, es el Espíritu; eso, el Espíritu es el sello del Dios vivo.


Entonces dice aquí en Apocalipsis 7:2: “Y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, (es lo que va a comenzar a suceder con las siete trompetas, y luego se va a completar con las siete copas de la ira. Aquí antes de que eso suceda estamos en el sexto sello, no todavía en el séptimo; en el séptimo es que se abren las trompetas; ahora en el sexto está la preparación para que los sellados con el sello del Dios vivo no sean afectados por lo que sucede en las trompetas; entonces dice aquí que este ángel que tenía el sello del Dios vivo, clamó a los ángeles) 3diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, (ese daño va a suceder en las trompetas) hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”; pues el sello del Dios vivo se coloca en la frente; siempre es en la frente.


La señal sobre los inocentes
Vamos a ver el ejemplo que vimos la vez pasada en Ezequiel 9, pero que en este contexto vale la pena repetirlo; allí vamos a ver por qué Dios hace estas cosas. Como el capítulo 9 es corto, voy a leerlo rápido para tener el contexto general de sellar en la frente: “1Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, (el juicio) y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.

2Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce. 3Y la gloria del Dios de Israel se elevó por encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano, 4y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. 5Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. 6Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal; no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario”. El Señor empieza por su propia casa, por los infieles de su casa. Entonces vemos este mismo principio de Ezequiel 9 que aparece aquí en Apocalipsis 7. Antes de venir el juicio, Dios se toma un tiempo para sellar con el sello del Dios vivo, con el Espíritu de Dios en su frente a aquellos que han de ser reservados, preservados en medio del juicio. Para ser preservados en medio del juicio se necesita tener el sello del Dios vivo.


La protección del sello de Dios
Adelantémonos un poquito a Apocalipsis 9 y miremos lo que se le ordena a esos demonios como langosta que suben del abismo en la quinta trompeta, que es el primer ay; en el capítulo 9 del verso 3 en adelante dice: “3Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. 4Y se les mandó (noten) que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes”. Eso significa que en la tribulación donde estas trompetas están sonando y estos juicios se están iniciando, habrá personas que tienen el sello del Dios vivo y a ellos no les alcanza el mal; en cambio a los que no lo tienen, a esos si les alcanza el mal. Continua diciendo en el verso 5: “Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre”.

Después volveremos sobre las trompetas, pero esto era para relacionar que los que tenían el sello del Dios vivo no eran atacados por estos espíritus malignos que salen del abismo, por estas langostas diabólicas que aparecen aquí. Entonces esta frase aquí es importante: tener el sello de Dios en la frente.


Ahora, ¿por qué en la frente? ¿Qué representa la frente? Fíjense en que aquí se sella los 144.000; cuando los 144.000 aparecen otra vez en el capítulo 14, miren lo que tienen en su frente: 14:1: “Después mire, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él (del Cordero) y el de su Padre escrito en la frente”. Tener escrito en la frente el sello del Dios vivo, tener el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, tener la Trinidad en la frente, son personas que piensan en Dios, que viven para Dios, que juzgan las cosas desde el punto de vista de Dios. El mundo tiene su propia manera de pensar; la Biblia dice que el diablo entenebreció el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo; o sea que su pensamiento es completamente diferente al de Dios; como dice Dios: como son tan altos los cielos de la tierra, así son mis pensamientos respecto de vuestros pensamientos; los pensamientos del hombre son pensamientos totalmente locos, totalmente fuera de foco respecto de lo que Dios tiene pensado; pero dice San Pablo: los escogidos tenemos la mente de Cristo; o sea, el nombre del Cordero escrito en la frente, y el nombre de nuestro Padre, y del Espíritu Santo; nuestra mente es una mente renovada, es una mente que piensa conforme Dios piensa y no conforme la mente caída, la ignorancia del hombre natural; necesitamos tener el sello de Dios en la frente, es decir, ser personas iluminadas, con el entendimiento iluminado por el Espíritu Santo acerca de Cristo, acerca de Dios, acerca del plan de Dios. En contraste, los del anticristo tienen la marca de la bestia en sus frentes o en sus diestras.


El sellado de los siervos de Dios
Seguimos en Apocalipsis 7:3: “3No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. 4Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil (quiliadas) sellados de todas las tribus de los hijos de Israel”. Del 5 al 8 aparecen mencionadas estas tribus en un orden específico. La palabra “sellados” solamente aparece en relación a Judá y en relación a Benjamín en la crítica textual, en el texto griego; aquí el traductor, como para igualar, le añadió a los demás, pero la palabra “sellados” solamente aparece en Judá y en Benjamín.

“5De la tribu de Judá, doce mi sellados. De la tribu de Rubén, doce mil. De la tribu de Gad, doce mil. 6De la tribu de Aser, doce mil. De la tribu de Neftalí doce mil. De la tribu de Manasés, doce mil. 7De la tribu de Simeón, doce mil. De la tribu de Leví, doce mil. De la tribu de Isacar, doce mil. 8De la tribu de Zabulón, doce mil. De la tribu de José, doce mil. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados”.

Interesante que aparece primero Judá; el que fue primogénito era Rubén, pero ustedes recuerdan que Rubén subió al lecho de su padre y se acostó con su madrastra, la concubina de su padre, y por eso perdió la primogenitura, y por eso no aparece en primer lugar. El que recibió la primogenitura en lugar de Rubén fue Judá, y el que recibió la doble porción en lugar de Rubén, que era el primogénito, fue José; y el que recibió el sacerdocio en lugar de Rubén, fue Leví. El primogénito tenía el derecho al reino, al sacerdocio y a la doble porción. Como Rubén la perdió, el reino pasó a Judá, el sacerdocio a Leví y la doble porción a José. Entonces aquí aparece en primer lugar: Judá, porque es el león de la tribu de Judá; luego aparece Rubén que es el primogénito de Lea, y aparece Gad que es el primogénito de Zilpa la sierva de Lea; luego Aser el segundo de Zilpa; luego aparece Neftalí que es el segundo de Bilha la sierva de Raquel. No aparece Dan, Dan es el primero de Zilpa y Aser es el segundo; aquí Neftalí es el segundo, pero no aparece Dan; entre estas tribus no aparece Dan.

Es curioso, vamos a ver las razones. Luego aparece Manasés, que es el primogénito de José, que lo asumió Jacob como hijo suyo; luego aparece Simeón el segundo de Lea; Leví el tercero de Lea, Isacar el quinto de Lea, porque Judá es el cuarto, Zabulón el sexto de Lea, José el primero de Raquel, y Benjamín el segundo de Raquel. No aparece Dan y en vez de aparecer Efraín a la par con Manasés, aparece José. Hay unas razones aquí por las cuales Dios saca a Dan, y no aparece Efraín.


 Vamos a ver esas razones porque es muy importante; vamos a Deuteronomio 29:18 y siguientes: “18No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, 19y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed. 20No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo”.


No aparecen ni Efraín ni Dan
Todo hombre, o mujer, o familia, o tribu que se apartare del Señor hacia los ídolos, Jehová borrará su nombre de debajo del cielo; no dice en los cielos, no dice en el reino de los cielos, no dice en el Milenio, no dice en la Nueva Jerusalén, pero dice debajo del cielo; o sea, mientras estamos todavía en este régimen. Ahora, eso fue lo que precisamente hizo Dan. Vamos a ver eso en 1 Reyes 12:25 en adelante; allí donde aparece la historia de Jeroboam I. Miren cómo a veces las personas, por estar cegadas por intereses naturales, no disciernen que están sobrepasando una delicada línea espiritual. A veces el Señor no quiere que cometamos errores, que no seamos atrevidos, pero nuestros intereses naturales, la agitación de nuestra alma natural, nos oculta que estamos cruzando una línea delicada; y miren lo que pasó aquí. 1 Reyes 12:25: “25Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel. 26Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David, 27si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén”. Como quien dice: yo no voy a permitir que la gente vaya allá a Jerusalén, porque van a seguir a Roboam y no a mí; yo tengo interés que la gente se quede conmigo y no con aquel otro; entonces se preparó una celada, y dice aquí:

“27Si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá. 28Y habiendo tenido consejo (miren el consejo que hubo en Efraín) hizo el rey dos becerros de oro, (o sea, sus intereses personales irrespetaron a Dios) y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. 29Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan”.


La gente en Bet-el no le comió cuento, pero los de Dan sí le comieron cuento a Jeroboam; entonces dice: “30Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno (no el de Bet-el, pero sí el de Dan) hasta Dan”. El pueblo de Dan empezó a adorar otra vez el becerro de oro por la trampa que Jeroboam I les hizo para que el pueblo no se fuera otra vez a Jerusalén con Roboam. Eso hizo que esa maldición, que estaba en Deuteronomio 29, donde están las bendiciones y las maldiciones y el pacto, cayera sobre la tribu de Dan, y fue borrada. Por eso, cuando tú lees aquí en Apocalipsis 7 las tribus de Israel, en vano buscas la tribu de Dan; no aparece, fue borrada.


Dan en la profecía de Jacob
Miren lo que decía la profecía de Jacob en Génesis 49 acerca de Dan; está nada menos que asociado con la serpiente. Leemos la profecía de Jacob en Génesis 49:16: “16Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel. (una de las tribus de Israel, que es Dan, será juzgada) 17Será Dan serpiente junto al camino, víbora junto a la senda, que muerde los talones del caballo, y hace caer hacia atrás al jinete”. Noten, eso es lo que se profetiza de Dan. En el escudo de la tribu de Dan había una serpiente. Ahora, sabemos a quién representa la serpiente. Entonces aquí no aparece Dan entre los 144.000 escogidos de las tribus de Israel, en el contexto del sexto sello de la gran tribulación; ya después, en el Milenio, cuando viene la distribución de la tierra según la profecía en Ezequiel 48, ahí sí aparece otra vez Dan, pero aparece allá bien lejos. Si usted mira la distribución de la tierra, el que está más lejos es Dan. Eso está en Ezequiel capítulo 48. Si ustedes lo quieren mirar un minutito conmigo; dice Ezequiel 48:1: “1Estos son los nombres de las tribus: Desde el extremo norte por la vía de Hetlón viniendo a Hamat, Hazar-enán, en los confines de Damasco, al norte, hacia Hamat, tendrá Dan una parte, desde el lado oriental hasta el occidental”. Es la franja de Dan en el Milenio; porque esto de Ezequiel 48 es en el Milenio. Sí aparece; los que aparecen más cerca al tabernáculo son los hijos de Sadoc; los que aparecen más lejos, los hijos de Dan. Gracias a Dios que esa promesa era debajo del cielo, pero en el reino de los cielos, en que el Milenio es una parte, vuelve a aparecer Dan, pero en el extremo norte.

El caso de Efraín en la profecía
Volvamos a Apocalipsis 7 de nuevo; ahora vemos que en vez de Dan, José tuvo dos partes y esas dos partes, una era Manasés y otra era Efraín, pero aquí no aparece Efraín, y en su lugar aparece José mismo. Si ustedes quieren saber porqué no aparece Efrain, vamos a Oseas 4:17; allí nos dice la razón de por qué no aparece Efraín. “Efraín es dado a ídolos; déjalo”. Entonces tampoco aparece Efraín; es dejado por esa razón. Entonces, ¿cuál es este José que aparece en lugar de Efraín? Vamos a Génesis, donde está la razón por la que aparece José en vez de Efraín; entonces allí cuando Jacob, que es Israel, bendice a los hijos de José, allí Jacob toma para sí a Manasés y a Efraín. Vamos a ver eso en la bendición de los hijos de José por parte de Jacob.

Génesis 48:1: “1Sucedió después de estas cosas que dijeron a José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín”. Él tomó consigo a sus dos hijos, Manases y Efraín; eran hijos de José. “2Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel, y se sentó sobre la cama, 3y dijo a José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz (esa es Bet-el) en la tierra de Canaán, y me bendijo, 4y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua. 5Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos”. Esto no incluía los hijos que José tuvo después de haber tenido a Efraín y a Manasés. Entonces por eso aparece José entre las tribus de Apocalipsis 7. Es como si le hubiere dicho: José, como Manasés y Efraín son míos, tu tribu serán los que tú engendres, pero después de que yo vine acá; los que engendraste antes de que yo viniera: Efraín y Manasés, son como si fueran míos; ahora, los tuyos serán los que tú engendres de aquí en adelante. Bueno, José engendró hijos, y por eso aparece aquí la tribu de José, pero no aparece la tribu de Efraín. “6Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos”. Esa es, pues, la tribu de José, aparta de Manasés y Efraín, que aparece en Apocalipsis 7:8.


Los sellados de las demás naciones
Volvamos a Apocalipsis 7:9: “Después de esto miré”. Gracias a Dios, no es una sola parte; aquí se ve que Dios separó 144.000, pero esos 144.000 son de las tribus de Israel. ¿Pero, Señor, solamente sellarás con el sello del Dios vivo a Israelitas? No, también tendré otros; y aquí vienen los de las otras tribus, pueblos, lenguas y naciones, descritos en 7:9-12. La misma secuencia aparece en el 14, donde aparecen los 144.000, en Apocalipsis 14:1-5; y luego aparece en el verso 6: “Vi volar por en  medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo”. Dios sí tiene un primogénito. Dios dijo que Israel era su primogénito; Dios prometió que tendría un pueblo israelita, no sólo gentiles. Hay algunos hermanos que han pensado que una vez que Israel rechazó al Señor, fue absolutamente abandonado y que Dios se volvió totalmente a los gentiles; que Israel ya no tiene nada que ver, pero San Pablo dice que no es así, porque San Pablo conocía las profecías.

Restauración de Israel
Veamos, por ejemplo, dos profecías en Ezequiel 36 y 37, para que nos demos cuenta de que Dios sí tiene pensado, después de esparcir y castigar a Israel por todas las naciones, retrocederlo a su tierra; sí lo tiene pensado Dios; eso está aquí en Ezequiel 36 y 37; allí habla de la restauración futura de Israel: dice allí: “1Tu, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová.

2Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el enemigo dijo de vosotros: ¡Ea! También las alturas eternas nos han sido dadas por heredad; 3profetiza, por tanto, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto os asolaron y os tragaron de todas partes para que fueseis heredad de las naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores y ser el oprobio de los pueblos, (¿no sucede así con los judíos?) 4por tanto, montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles, a las ruinas y asolamientos y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas por botín y escarnio de las otras naciones alrededor; 5por eso, así ha dicho Jehová el Señor: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las demás naciones, y contra todo Edom, que se disputaron mi tierra por heredad con alegría, de todo corazón y con enconamiento de ánimo, para que sus expulsados fuesen presa suya. 6Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di a los  montes y a los collados, y a los arroyos y a los valles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habéis llevado el oprobio de las naciones”. ¿No ha sido así con Israel? ¿Progrom por aquí, progrom por allá; los nazis quemando judíos en los campos de concentración? “7Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: Yo he alzado mi mano, he jurado que las naciones que están a vuestro alrededor han de llevar su afrenta”. ¿No lo están llevando ahora cuando vemos las noticias? “8Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y llevaréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque cerca están para venir”. En el tiempo de Ezequiel era cuando estaban siendo expulsados por Nabucodonosor, pero ahora dice: van a volver, van a regresar; por eso, hermanos, lo que sucede en Israel es el reloj de Dios, la profecía cumpliéndose.


Los ídolos contaminan la tierra
Y sigue diciendo: “9Porque he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados. 10Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas”. ¿No ha sido así con Israel?  “11Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y serán multiplicados y crecerán; y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré mayor bien que en vuestros principios; (Dios va a hacer algo grande con Israel, por eso hay 144.000 sellados de las doce tribus de Israel, así con ese arreglo que tuvo que hacer Dios) y sabréis que yo soy Jehová. 12Y haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y tomarán posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca más les matarás los hijos. 13Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen de vosotros: (miren lo que dicen de los judíos) Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tu nación has sido; 14por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor. 15Y nunca más te hará oír injuria de naciones, ni más llevarás denuestos de pueblos, ni harás más morir a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor. 16Vino a mi palabra de Jehová, diciendo: 17Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí.

18Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron. 19Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué”.


El Señor mismo reunirá a Israel
¿No ha sido así la historia de Israel? “20Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la tierra de él han salido.

21Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones a donde fueron. 22Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. 23Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos”. ¿Ya no los ha traído Dios a su tierra? En 1948 se creó otra vez Israel; en 1967 se tomaron Jerusalén; en 1980 declararon Jerusalén capital eterna de Israel, y ahora ya están preparando el tercer templo para reconstruirlo. ¡Cuántos miles de años y eso no sucedía! pero esto es señal de que algo muy cercano está por suceder.


“24Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país”. Ahí está eso cumplido claramente.

“25Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones. 31Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel. 33Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas. 34Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron”. ¿No está sucediendo eso ya?

“35Y dirán: Esta tierra que era asolada (así decimos aún hoy) ha venido a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas. 36Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que yo reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado; yo Jehová he hablado, y lo haré”. Ya lo hizo. “37Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los rebaños. 38Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las ciudades desiertas serán llenas de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy Jehová”.

Luego continua el capítulo 37 con el valle de los huesos secos, comparando a Israel con huesos secos esparcidos, y Dios dice que los juntará y los traerá de nuevo a su tierra. Hermanos, esto lo tenía presente Pablo cuando escribió el capítulo 11 de Romanos; esto es necesario tenerlo claro porque esto es lo que explica estos 144.000 sellados de las tribus de Israel como primicias del Señor, separados, porque él había prometido eso con Israel.


El remanente
Entonces vamos a leer Romanos 11, aunque sea a grandes rasgos, para entender este asunto. “1Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? (Eso es lo que dicen algunos, ¡no!) En ninguna manera.

Porque también yo soy israelita, (no me desechó Dios) de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2No ha desechado Dios a su pueblo, (aquí se refiere a Israel) al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 3Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? 4Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, (en el tiempo de Elías se reservó siete mil; para la gran tribulación se reserva 144.000) que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5Así también aún en este tiempo (es decir, incluso en tiempo de Pablo ha quedado un remanente escogido por gracia; Pablo era judío, los apóstoles eran judíos, hasta hoy hay judíos cristianos; no es la mayoría pero hay un remanente) ha quedado un remanente escogido por gracia. 6Y si por gracia, ya no es por obras; (Pablo tenía claro, lo de “no lo hago por vosotros, sino por mi santo nombre, dice el Señor”), de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. 7¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; 8como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; 10sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre”. ¿No fue eso con los que rechazaron a Cristo? ¿Pero será eso para siempre? ¿El endurecimiento de Israel es eterno? No, es parcial y es a favor de los gentiles. Por eso dice: “11Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.

12Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?” Noten, Pablo habla por el Espíritu Santo de la plena restauración de Israel. “13Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, 14por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.

 15Porque si su exclusión (cuando fueron esparcidos) es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?” Cuando ellos sean readmitidos, llega la resurrección.

“16Si las primicias son santas, (que eran ellos) también lo es la masa restante; (el remanente que vendrá después) y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17Pues si algunas de las ramas (no todas) algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, 18no te jactes contra las ramas; (hay mucho antisemitismo hoy en la cristiandad) y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. 20Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. 21Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. 22Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 24Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? 25Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26y luego (endurecimiento en parte hasta que haya entrado la plenitud de os gentiles, y luego todo Israel será salvo; no dice todo Israelita. Si un israelita no cree en Cristo, se pierde; pero Israel como nación, la totalidad de las tribus, los 12.000 sellados de cada tribu, los 144.000 que estamos viendo en Apocalipsis 7, son este Israel salvo) todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. 27Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. 28Así que en cuanto al evangelio, (por ahora) son enemigos por causa de vosotros; (ellos no quieren a los cristianos, no aceptan a Jesús como el Mesías) pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres”.

La razón del remanente
Dios ama a los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, y por causa de ellos, aunque ahora rechazan el evangelio son amados, y por eso, porque son amados, les reservó nación. No que cada israelita sea salvo, sino que el linaje de Israel se mantendrá en pie hasta que una nación israelita de las 12 tribus, 12.000 de cada tribu, esté en pie con el Mesías. Entonces por eso dice: “29Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 30Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, 31así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia”. Noten, pues, que se habla de la admisión de Israel y de la misericordia que será alcanzada para Israel. Por eso hay 144.000 sellados de las doce tribus de Israel.

“32Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. 33¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!”


Entonces por eso hay 144.000, porque Dios hizo una promesa; ¿a quién? A Abraham, a la descendencia de Abraham y a la tierra.

Entonces, claro, la descendencia de Abraham es Cristo; nosotros hemos entrado en Cristo y hemos heredado con Cristo; pero y ¿qué acerca de la descendencia de Abraham mismo y acerca de la tierra? ¿no se cumpliría? Dice que Dios se reservó un remanente por gracia; por eso aparecen 144.000 sellados.


Frente a otras interpretaciones
Vamos a leer de éstos, por lo menos para asociarlos, en el capítulo 14 de Apocalipsis. Hay hermanos, incluso muy respetados por mí, como el mismo hermano Watchman Nee, como Christian Chen, como Witness Lee, que interpretan estos 144.000 como otros. Yo no me atrevo a interpretarlo así por lo siguiente: Hay un principio de hermenéutica, que no se puede hacer doctrina de un solo versículo, sino que tiene que haber por lo menos otros versículos paralelos; por lo tanto estos 144.000 de Apocalipsis 7 tienen que ser confirmados con los de Apocalipsis 14; si no, quedarían sueltos unos y sueltos otros.

Para identificar las características de estos 144.000, leamos  Apocalipsis 14:1-5: “1Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, (por eso aparecen de las tribus de Israel, porque están relacionadas con el  monte de Sion) y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”. Éstos son cristianos, son israelitas cristianos especiales, es un remanente especial que por el celo de Dios, Él se lo reservó; no por obras; no lo hago por vosotros, sino por mi nombre, dice el Señor.


“2Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas”.  Este verso 2 habla de un coro celestial, un coro tremendo; parece como de la voz misma de Dios, pero nadie podía aprender ese coro celestial, sino sólo los 144.000. “3Y cantaban un cántico nuevo (quiere decir que la economía de Dios se va desarrollando; primero se cantaban unas cosas, pero luego Dios reveló otras cosas, se entró en una nueva etapa, entonces se canta un cántico nuevo; porque ahora hay nuevas cosas reveladas, y se entra en una nueva etapa en la economía divina) delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y nadie podía aprender el cántico (el cántico de la voz celestial, el trueno, de los arpistas, nadie lo podía aprender) sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra”. Sólo estos ciento cuarenta y cuatro mil pudieron estar en sintonía con el coro celestial. ¡Algo muy maravilloso! Antes yo no me había fijado, y pensaba que ese cántico lo cantaban sólo ellos, no; lo cantaba el coro celestial y sólo lo aprendían ellos. “4Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. (Jesús dijo que no a todos les fue dado el don del celibato, sino a quienes les fue dado por el Señor; Dios a unos les da el don de la continencia y a otros les da el don de la sexualidad; todos son dones de Dios, pero estos ciento cuarenta y cuatro mil son vírgenes) Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va.

 Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; (Dios sí estableció a Israel como primogénito, y aquí en la culminación del plan de Dios, estos ciento cuarenta y cuatro mil son las primicias que son el primogénito) 5y en sus bocas no fue hallada mentira, (lo que primero se dijo del Cordero, ahora se dice de ellos) pues son sin mancha delante del trono de Dios”. Noten esa palabra: delante del trono. ¿Quién podrá estar en pie? Los ciento cuarenta y cuatro mil delante del trono de Dios. Pero ahora, Dios también tiene lugar para otros, de otras naciones, de otras tribus. Por eso en el verso 6 dice: “6Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo”. Eso significa que Dios también trabaja con las naciones, con las otras etnias.


Los santos salidos de la gran tribulación
Debido a eso, en Apocalipsis 7 a partir del versículo 9 aparecen los santos provenientes de otras etnias; o sea que Dios no dice que son solamente los israelitas, no; estos ciento cuarenta y cuatro mil israelitas tienen un lugar especialísimo, pero también los demás tienen lugar delante de Dios. ¿Quién podrá sostenerse delante del Señor? también éstos; miren cómo lo dice acá en el capítulo 7:9 y siguientes: “9Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas etnias (esta palabra “naciones” es etnias) y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios (esta frase “a nuestro Dios” es una palabra para clarificar) que está sentado en el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. (decían “Amén” a lo que estas naciones decían a Dios) La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén”. Unos pocos manuscritos no tienen este segundo “Amén” del verso, pero la mayoría y los más antiguos lo tienen; mejor lo dejamos. “13Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: (no era que él no supiera, pero era para revelar algo) Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?” Porque Juan era también judío; era la segunda vez que uno de los ancianos le hablaba. “14Yo le dije: Señor, tú lo sabes. (Pues primero le dijo: No llores, ¿por qué lloras? y ahora vuelve y le habla otro de estos ancianos) Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, (es decir, estuvieron adentro, o si no, ¿cómo van a salir? es decir, hay una gran multitud que estará en la tribulación) y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”. Acuérdense de que este es el contexto en el sexto sello: la gran tribulación. “15Por esto (porque han lavado sus ropas) están delante del trono de Dios, (algunos dicen que no, que en la tribulación se salvan es con su propia sangre, con su propia cabeza; pero nadie se salva por su propia cabeza, nosotros nos salvamos por la sangre del Cordero, no por la nuestra propia) están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos”. ¿Por qué lo extenderá?  Porque es que antes contenía a los anteriores, pero faltaban los de la tribulación; entonces ahora tiene que extenderlo para que éstos de la gran tribulación también queden cubiertos por su tabernáculo. “Extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”.

Entonces, ¿cómo se responde esa pregunta? ¿Y quién podrá sostenerse en pie? Se responde con Apocalipsis 7; ciento cuarenta y cuatro mil sellados de las tribus de Israel; innumerable cantidad de personas que lavarán sus ropas en la sangre del Cordero saldrán de la gran tribulación para estar delante del Señor, y Él extenderá su tabernáculo que había llegado hasta un punto; ahora lo extenderá para abarcarlos también a ellos; porque esto es en el contexto de la gran tribulación, porque el sexto sello era la gran tribulación, y la pregunta era: ¿Quién podía sostenerse en pie cuando Él viniera? Y ahora  vemos a estos de Israel y de las demás naciones, por el Cordero, por Él, ser tenidos por dignos de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Vamos a dar gracias al Señor y vamos a parar aquí. ☐

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