lunes, 3 de enero de 2011

EL MISTERIO DE LAS SIETE ESTRELLAS

EL MISTERIO DE

LAS SIETE ESTRELLAS


“20El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Apocalipsis 1:20.

El Señor se revela con relación a nosotros
Hermanos, con la ayuda del Señor, volvamos a Apocalipsis capítulo 1 y vamos a estudiar la porción correspondiente al día de hoy. La vez pasada nos habíamos introducido en la consideración de la visión del Cristo glorificado que aparece allí en el capítulo 1 desde el versículo 12, donde aparece rodeado el Hijo del Hombre de los candeleros, hasta el versículo 20, donde aparecen palabras reveladoras del Cristo glorificado. Esta no es una visión cualquiera; esta es la visión que inicia y respalda todo el Libro del Apocalipsis; y como el libro del Apocalipsis es la culminación de toda la Biblia, la cual sin el Apocalipsis quedaría sin conclusión, entonces esta visión del Cristo glorificado es sumamente importante; aunque habla palabras misteriosas, debemos confiar y creer que estas palabras misteriosas son de la mayor importancia, que revelan las cosas más esenciales y principales que el Señor quiere que conozcamos de Él y por Él, de Su Padre. Él, cuando se mostró en esta visión gloriosa del Cristo glorificado, no quiso presentarse solo, y esto es muy significativo; Él hubiera podido presentarse como el Hijo del Hombre con toda Su gloria, como vimos con Su cabello blanco como la lana, Sus ojos como llama de fuego, de Su boca sale una espada aguda, Sus pies como bronce bruñido, Sus vestiduras, pero Él no quiso presentarse solamente así, sino que Él se quiso presentar en medio de siete candeleros de oro y con siete estrellas en Su diestra. En cuanto a sí mismo Él no hizo muchas explicaciones, porque Él mismo es la explicación de Dios y también en él son explicadas todas las cosas; pero Él sí quiso hacer la explicación de lo que significaban los siete candeleros y las siete estrellas. En la visión habíamos visto los siete candeleros alrededor de Él; no sólo Él, sino Él en medio de los candeleros; Él se revela en relación a Su pueblo, Él se revela no sólo en relación a Sí mismo, sino en Su relación con nosotros Su pueblo, y se revela en medio de candeleros y con siete estrellas en Su diestra; de las otras cosas Él no hizo explicación.

La vez pasada habíamos visto los detalles acerca del Hijo del Hombre, Sus vestiduras, el cinto de oro por el pecho, Su cabellos, Sus ojos, Sus pies, y cuando llegamos a Su diestra en el verso 16 del capítulo 1, nos saltamos la frase: “Tenía en su diestra siete estrellas”; porque dijimos que para considerar esto necesitábamos más tiempo; entonces terminamos el verso 16: “y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”. Lo relativo a las palabras que Él dice en los versos 17 y 18, lo estaremos viendo después, pero mientras tanto vamos a ver la frase primera del verso 16 de Apocalipsis 1, donde dice: “Tenía en su diestra siete estrellas”; y dice el versículo 20: “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”.

Este es un misterio compuesto de dos; se le llama el misterio de las siete estrellas y de los siete candeleros de oro. Una parte del misterio son las siete estrellas y la otra parte íntimamente relacionada con las siete estrellas, son los siete candeleros; y estas siete estrellas, Él dice, son los ángeles de las siete iglesias. Ahí estamos viendo la relación de las estrellas con los candeleros, de los ángeles con las iglesias; o sea que es un misterio compuesto; es uno de los misterios de Dios. La palabra del Señor nos habla de la administración de los misterios de Dios, del misterio de Dios consumado; nos habla del misterio de la voluntad de Dios; se nos habla del misterio de la economía de Dios o el programa de Dios para llegar a esa voluntad, ese propósito; se nos habla del misterio de Dios el Padre: Cristo, Dios siendo revelado por Cristo; se nos habla también del misterio de la piedad, se nos habla de la encarnación, Dios manifestado en carne, etc; se nos habla del misterio del evangelio, la obra del Señor; se nos habla del misterio de la fe por medio de la cual nos apropiamos de la obra del Señor y del Señor por y con Su Espíritu; entonces se nos habla también del misterio de Cristo: la Iglesia; del misterio del matrimonio que está relacionado con el misterio de Cristo y la Iglesia, que es un misterio subsidiario; porque el matrimonio natural es tipológico del espiritual, el de Cristo y Su pueblo; y en ese mismo contexto se llega al misterio de las siete estrellas y de los siete candeleros de oro. Después hay otros misterios, como el de Israel; como el misterio de la mujer y la bestia que la trae, o sea el misterio de Babilonia; el misterio de iniquidad; los misterios del reino de los cielos; el misterio de la final trompeta. Hemos mencionado estos misterios para recordarlos y para no tomar este misterio aislado de los demás misterios de Dios que deben ser administrados.


Un sentido histórico
Hoy vamos a introducirnos un poco en esta primera parte del misterio de las siete estrellas y de los siete candeleros de oro; es lo que el Señor quiso revelar ahí; Él mostró una visión acerca de Sí mismo; y acerca de Sí mismo Él no habló nada porque Él mismo es la explicación de todo; pero ¿por qué en medio de siete candeleros? Porque Él se identifica con esos candeleros; decide morar en medio de ellos, y ¿por qué en Su diestra siete estrellas? Eso sí lo explica. Aquí no dice: el misterio del cabello blanco es tal, el misterio de la espada aguda es tal, el misterio de los pies bruñidos es tal; no habla de esto, esto no lo explica, pero sí el misterio de las siete estrellas que es el primero que presenta aquí. Para poder profundizar un poco en esta primera parte de este misterio, o sea el misterio de las siete estrellas en Su diestra, en la diestra del Hijo del Hombre, debemos recordar lo que vimos en aquel capítulo de la hermenéutica del Apocalipsis; allí vimos que el Apocalipsis debe interpretarse de una manera triple; o sea que hay un primer sentido histórico, porque estas iglesias eran históricas, y se le dijo a Juan que escribiera y lo enviara a esas iglesias, y él lo hizo de una manera concreta, histórica en el pasado; pero también se nos dice en este libro que este libro es también una profecía. Tanto en el principio como al final del libro se llama el libro del Apocalipsis como una profecía: Bienaventurados los que oyen y guardan las palabras de la profecía de este libro; desde el principio hasta el fin Apocalipsis es llamado una profecía; de manera que también tenemos que interpretar proféticamente el Apocalipsis; pero también lo que se le habla a las iglesias, tanto histórica como proféticamente, se le habla por el Espíritu a todas las iglesias; es decir, para aplicarse en cualquier condición de la iglesia, en cualquier época, donde algunas de estas cosas se den. Lo que el Señor aprueba o desaprueba se manifiesta en el mensaje a las siete iglesias; o sea, los valores del Señor, los principios del Señor. Por eso se habla también de una interpretación arquetípica y también una interpretación axiológica; es decir, en cuanto a los valores.

Arquetípica en cuanto a los principios y axiológica en cuanto a los valores; el Señor revela como Él es cuando dice lo que aprueba y cuando dice lo que desaprueba; y aunque prevalece eso en una iglesia histórica y en un período histórico, el Señor revela en todos los tiempos, en todos los lugares como es Él, qué aprueba Él y que desaprueba Él; de manera que debemos tener en cuenta recordar esto que habíamos visto en la hermenéutica del Apocalipsis al leer ahora lo relativo a las siete estrellas en Su diestra; porque ciertamente hubo siete iglesias históricas, hubo personas específicas propias que recibieron ese mensaje en sus manos, pero también las siete iglesias proféticamente representan los períodos de la historia de la Iglesia, entonces tenemos que también entender esas siete estrellas y esos siete ángeles en el sentido profético, además del sentido histórico. Entonces por eso, empecemos a considerar lo que Él primero revela.


Ángeles: mensajeros celestiales o humanos
Él dice allí en el versículo 16, la frase: “Tenía en su diestra siete estrellas”. ¿Qué sería eso? Dice el verso 20: “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: (un misterio compuesto) las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias”. El Señor ya interpretó. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias. Ahora, cuando uno mira a un ángel, ya sea en el sentido humano o en el sentido espiritual, es un mensajero; porque la palabra ángel, como solemos decir a menudo, no es una palabra que designe naturaleza, sino que designa oficio; la palabra ángel en griego es angelos [ἄγγελος], y la palabra en hebreo es malak, que quiere decir: mensajero; de manera que la palabra ángel puede aplicarse al oficio de seres celestiales como los ángeles, como los arcángeles, como Miguel, como Gabriel y de los millares de ángeles; ellos propiamente son llamados ángeles porque son mensajeros celestiales; pero la misma palabra ángel en el griego del Nuevo Testamento aparece utilizada no sólo referida a ángeles celestiales, sino referida también a ángeles naturales, seres humanos enviados. Cuando ustedes van a los Evangelios a aquel pasaje donde el Señor Jesús envió unos mensajeros de su parte para ir a conseguir el lugar donde iban a preparar la pascua y que iban a encontrar un hombre que llevaba un cántaro y que lo siguieran, que cuando llegaran a su casa le preguntaran: ¿dónde está el lugar donde he de celebrar la pascua con mis discípulos? cuando ustedes leen ese pasaje en griego, aquellos mensajeros que el Señor envió de sus discípulos, que eran seres humanos, son llamados también ángeles; o sea que no eran ángeles celestiales, sino que eran ángeles humanos; por eso les dije que la palabra ángel es una palabra de oficio; el oficio de mensajero, ya sea celestial, ya sea natural. La palabra ángel significa mensajero; no necesariamente tiene que ser celestial solamente, ni necesariamente tiene que ser humano solamente; y me agrada que el Señor haya querido utilizar esta palabra para revelar el misterio, porque se nos permite interpretar el misterio en el sentido espiritual y también en el sentido natural, porque la interpretación de estrella es ángel.

También cuando vemos Apocalipsis 12, vemos que aquel dragón arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó a la tierra; se refería a la tercera parte de los ángeles que son llamados estrellas. Lo primero que llama la atención es que esas siete estrellas específicas, son siete, lo que representa la plenitud; todo está resumido en ese siete; el Señor está dando una revelación completa, Él está culminando la revelación en Apocalipsis con esta visión; con esta visión es que Él se presenta a las iglesias; sin embargo Él habla: siete estrellas, como si estuviera resumiendo todas las cosas. Si uno ve un mensajero humano, puede dudar y desconfiar de él; si ve un ángel que se aparece, inclusive tenemos la obligación de probarlos, porque si aparece uno de los apóstoles o un ángel del cielo anunciando un evangelio diferente del que anunció el Señor Jesús y Sus apóstoles y que está en la Biblia: sea anatema; se nos obliga a probar los ángeles. San Juan dice: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (1 Juan 4:1); o sea que los ángeles, ya sean celestiales, ya sea humanos, tienen que ser probados. Ahora, el Señor se revela a seres humanos o a ángeles celestiales que tengan que ser probados; Él tiene siete en Su diestra; eso es muy importante; que estén en Su diestra significa que nadie los puede arrebatar de Su mano; significa que Él tiene ese control; Su diestra representa Su poder, representa Su soberanía; que Él tenga siete ángeles en Su diestra quiere decir que Él está teniendo el control absoluto de ellos, que ellos están en Su mano guardados por Él, que ellos son dirigidos por Él. Ciertamente que el Señor tiene Su enemigo y sus demonios que le siguen y que quieren hacer muchos problemas y confundir al pueblo de Dios; pero el Señor tiene en Su diestra estos siete ángeles, no importa cuántos enemigos se levanten; el Señor ha establecido esto así: están en mi mano, están en mi diestra; por lo tanto, nadie los puede arrebatar de mi mano, no importa cuánta lucha se levante contra Dios, no sólo el Señor está seguro, sino que Sus mensajeros que representan Su revelación, Su luz, están en Su mano, están en Su diestra; Él los tiene en Su diestra, Él los guarda con Su poder, Él quiso que lo supiéramos, Él lo reveló y lo mostró en Su mano; si aun sus ovejas, dice, estamos en Su mano, nadie nos puede arrebatar de Su mano, ni de la mano de Su Padre; el Padre es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre; y Yo y el Padre uno somos, dice el Señor. Entonces si Él dice que a sus ovejas nadie las puede arrebatar de la mano de Su Padre, eso en cuanto a la salvación, ahora en cuanto a la revelación que es prerrogativa de Dios, en cuanto al mensaje de Dios para la Iglesia, eso también está en Su mano; no sólo la salvación de las ovejas está en la mano del Señor, también la revelación para la Iglesia.


Antes de venir el Señor alumbran las estrellas
En ese misterio, ¿cuál es la misión de las estrellas? ¿Qué es lo primero que se dice de las estrellas en la Biblia? Podemos verlo aquí en Génesis, en el capítulo 1; la primera vez que aparecen las estrellas es al final del verso 16; aquí también están en el 16. Como Apocalipsis 1:16, Génesis 1:16, dice: “16E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra”.

 Entonces ¿para qué son las estrellas? Para alumbrar sobre la tierra: ¿y qué más? Ahí sigue diciendo en Génesis: “18Y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19Y fue la tarde y la mañana el día cuarto”. Si usted regresa un poquito al 14 cuando Dios dijo: “Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan”, en el hebreo dice: “para señales, para las estaciones, para días y años”.

Esta traducción Reina-Valera-1960 traduce así: “y sirvan de señales para las estaciones, (y ahí le pone la coma) para días y años”; pero si tú lo lees en el hebreo, el hebreo dice: “para señales, para estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra”. Entonces ¿para qué son las estrellas? Primero para alumbrar, alumbrar en la noche, cuando está oscuro, cuando todavía no aparece el sol; entonces es misión de las estrellas alumbrar; o sea que antes de la segunda venida de Cristo, que representa la salida del sol de justicia, alumbrarán las estrellas; como dice Malaquías 4: se levantará el sol de justicia; esa es la venida segunda de Cristo; viene como el sol de justicia; antes de venir el sol de justicia, durante el período oscuro de la historia de la iglesia, antes de que venga el Señor, ese es el tiempo de la noche; en el tiempo de la noche los que tienen la responsabilidad de alumbrar son las estrellas; las estrellas son para alumbrar en la noche; pero estas estrellas son mensajeros de Dios para alumbrar en la noche; así como hay una noche física y hay unas estrellas físicas, también hay una noche espiritual, pero también hay estrellas espirituales. Por eso son ángeles y aunque sean hombres también tienen espíritu; entonces hay un sentido espiritual.


También esas estrellas sirven para señales, para señalar, para indicar el camino. Fíjense en que cuando los magos no sabían dónde encontrar a Jesús, aquel fenómeno estelar, como lo dice el griego: “fenómeno estelar” les señaló precisamente dónde estaba Belén y dónde estaba el niño, porque desde ese punto se podía ver ese fenómeno estelar que fue llamado “astro o estrella” que se llama en el griego “fenómeno estelar”; para señalar, para señales, para mostrar las épocas. Una época se diferencia de otra época porque cada época tiene su tónica, cada época tiene un mensaje específico de lo que el Señor está haciendo en ese tiempo, y Dios tiene personas providenciales que abren una nueva época, cuando la Iglesia entra en un aprendizaje específico del Espíritu. En la historia de la Iglesia también hay que ver los siete ángeles; no sólo en las iglesias históricas, sino en el período de los asuntos que el Espíritu Santo trae a colación. En distintos siglos de la historia de la Iglesia, allí también hay que ver a los mensajeros de Dios asegurados por la mano de Dios, porque el Señor Jesús dijo que Él edificaría Su Iglesia; o sea que es la mano de Dios la que está detrás de la historia de la Iglesia; es la mano del Señor la que está mostrando la luz específica para cada período de la Iglesia; es el Espíritu Santo el que está dando el énfasis clave en cada época de la Iglesia. Por eso Él tenía en Su diestra siete estrellas; esas siete estrellas son los ángeles; ya no podemos interpretar ángel en otro sentido más, porque ya ángel es interpretación de estrella. Si el Señor usó la palabra “ángel” como interpretación de “estrella”, el Señor dejó una palabra que se aplica a lo celestial y a lo natural, que se aplica en los cielos y se aplica en la tierra; digamos que se aplica al espíritu de la iglesia que se expresa en el liderazgo y se refiere también al liderazgo o a los mensajeros; entonces la interpretación que el Señor Jesús le dio a la palabra “siete estrellas” son los siete ángeles de las siete iglesias.


Espíritu de la iglesia y espíritu de la época
El Señor no solamente tiene iglesias, sino que tiene mensajeros para las iglesias, y tiene mensajeros en el sentido espiritual, celestial, y también en el sentido natural y terrenal. Si las naciones tienen príncipes, si las personas, aún los niños, tienen ángeles de la guarda, y ya vimos ángeles de naciones y ángeles de niños en la Biblia, ¡cuánto más han de tener las iglesias sus respectivos ángeles en el primer sentido espiritual! Ustedes recuerdan en Daniel capítulo 10 que aparece el príncipe de Persia como un principado celestial; el príncipe de Grecia como un principado celestial. Dice que Miguel era uno de los principales príncipes, que era el que estaba por el pueblo de Israel; o sea que el príncipe de Israel es Miguel, pero hay otros príncipes; algunos que se rebelaron, como era el de Persia, o como era el de Grecia, y se rebelaron porque guerrean contra el de Daniel, que es Miguel; pero Miguel no es el único príncipe, sino que es uno de los principales príncipes, como dice Daniel 10: “13Pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme”, dijo aquel ser celestial que se le apareció a Daniel en el capítulo 10 de su profecía; entonces si Miguel es uno de los principales, hay otros que también son principales; entonces las naciones tienen espíritus; si la nación de Persia tiene un principado, probablemente algunos gobernadores sujetos a esos principados, algunas potestades están a cargo de regiones y también a cargo de ciudades; entonces si el Señor en Su reino tiene ángeles adscritos a cada persona, cuando dice: no menospreciéis a este pequeñito, porque “sus” ángeles, y no dijo en singular, sino en plural, mínimo dos, pero pueden ser más, sus ángeles miran continuamente el rostro de Dios, entonces ángeles, más de uno, tienen el privilegio de mirar a Dios, y sin embargo fueron asignados al cuidado de un pequeñito, cuán importante es ese pequeñito. Si un pequeñito tiene ángeles y no se le puede menospreciar por el hecho de tener ángeles que miran a Dios, quiere decir que él es más valioso que esos ángeles; si esos ángeles tienen ese privilegio, qué privilegio más tendrá ese pequeñito; porque como orábamos hoy, Dios escogió a esos pequeñitos para morar Dios mismo en sus corazones; entonces si un niño tiene ángeles, una nación tiene ángeles; hay principados, potestades, gobernadores y huestes, ¿cuánto más habrá en las iglesias? Quiere decir que cada iglesia tiene los ángeles guardianes de los santos de la iglesia, pero ellos tienen que tener un líder, un líder de la iglesia de esa ciudad. Al hermano Samuel Doctorian se le revelaron cinco ángeles de cinco continentes. Aquí el Señor habla que cada iglesia tiene su ángel; cuando interpretamos la palabra ángel en el sentido celestial es porque el Señor usó la palabra ángel, que tiene la doble aplicación: la aplicación celestial y la aplicación terrenal; o sea que si esa palabra tiene dos aplicaciones y el Señor la usó así de esa manera ambigua, que puede tener doble aplicación la misma palabra, pues, aprovechemos ese uso que el Señor le hizo para que nosotros también entendamos que existe un mundo espiritual que rodea la Iglesia, que está entre nosotros y que también podemos decir lo siguiente: existe lo que podríamos decir, el espíritu de la iglesia, de cada iglesia particular, y también existe el espíritu de la época.
Usted va a una determinada congregación y usted nota su espíritu; puede ir a otra congregación en la misma región o en otra ciudad y usted nota otro espíritu, aunque es el mismo Espíritu Santo, sin embargo, se tiñe de las personas que lo canalizan y se particulariza y se puede clasificar dentro de él. Algunas iglesias son liberales, otras son legalistas; unas son moderadas, otras son radicales; usted percibe el espíritu de cada iglesia y lo mismo es en lo local, digamos, en la interpretación histórica. Pero también cada una de las iglesias históricas de Apocalipsis representa un período profético, y también existe el espíritu de la época. Cada época tiene su espíritu; cuando tú ves la historia de la Iglesia, tú te das cuenta de que al principio de lo que se trataba era de tal cosa, y por mucho tiempo se estuvo tratando eso, y se trató, por ejemplo, el asunto de la Trinidad, el asunto de las controversias con el Arrianismo, con el Sabelianismo, y eso era lo que el Espíritu Santo estaba enseñando en esa época; digamos que esa época tuvo una estrella, un espíritu de esa época en que se trató cierto asunto; pero claro está que la tónica del Espíritu también se manifestó en el liderazgo; por ejemplo, Atanasio fue el hombre clave que enfatizó la divinidad de Cristo y que defendió la divinidad de Cristo en cuanto a doctrina, frente a los ataques de los arrianos y de otros; o sea que sí existe el espíritu de cada iglesia, pero que se expresa a través del liderazgo de la iglesia. Ahí se ven los dos aspectos, tanto el aspecto celestial de ángel, como el aspecto humano de ángel, porque el liderazgo de la iglesia es como decir el mensajero de la iglesia, es como decir el ángel de la iglesia en el sentido natural; pero esa palabra se puede aplicar en los dos sentidos; y si el Señor le dio esos dos sentidos a esa palabra, vamos a aplicársela en los dos sentidos. ¿Por qué la vamos a restringir? Si el Señor usó la palabra bien amplia. Entonces existen mensajeros en cada iglesia y en cada período. Cada iglesia tiene su mensajero, cada período tiene su mensajero sobresaliente. Por eso el liderazgo de la iglesia está representado también en el ángel de la iglesia. El Señor, cuando le habla al ángel de la iglesia, es como si lo hiciera responsable por la situación de la iglesia. El Señor le dice al ángel de la iglesia en Tiatira: Tú toleras a Jezabel; quiere decir que en esa iglesia específica, el liderazgo toleraba a esa mujer histórica que se llamó Jezabel; pero también el liderazgo de una época toleró una determinada estructura eclesiástica, como por ejemplo, el romanismo, la gran ramera, la Jezabel en el sentido profético, y la gente aceptó ese espíritu durante esa época. Después otra época cambió, surgieron otros mensajeros para representar otra tónica del Espíritu en la edificación que el Señor está haciendo en la historia de la Iglesia; el Señor está edificando la Iglesia. Ya el asunto de la Trinidad está claro, vamos a pasar al asunto de la cristología; el de la cristología ya está claro, vamos a pasar al asunto de la expiación; el asunto de la expiación ya está claro, vamos a pasar al asunto de la justificación. ¡Ah! en la época de la Reforma el asunto de la justificación ya está claro, entonces ahora que ya sabemos quien está dentro y quien está fuera; vamos a pasar al asunto de la Iglesia; el asunto de la Iglesia ya está claro, vamos a pasar al asunto de los vencedores, al asunto de la escatología; cada época tiene su mensaje y por eso su mensajero; cada época tiene su espíritu y también tiene las personas que encarnan ese mensaje, y que son, como decir, los que encarnan el espíritu de la época en la historia de la Iglesia. ¿Se dan cuenta? Ahora, pero el que tiene eso en Su mano, es el Señor.

Siete iglesias locales y siete períodos históricos
El Señor sabe a quién le revela qué y durante cuánto tiempo, y luego cuando, como decimos, ya está cocinada esa parte de la torta, el Señor voltea la torta e introduce a la iglesia en una nueva etapa, en un nuevo asunto. Ahora el asunto de la nueva época está representado por un liderazgo que trata un mensaje, y por eso es una segunda estrella, y después una tercera estrella con un tercer mensaje y luego una cuarta estrella con un cuarto mensaje, hasta una séptima estrella con un séptimo mensaje. El mensaje completo de Dios es administrado a la Iglesia poco a poco, por partes; entonces podemos hablar del espíritu de la Iglesia en cada época y podemos hablar de los personajes escogidos por Dios, que están en las manos de Dios, que representan esa porción del mensaje de Dios para esa época. No podía entrarse en la época de la Reforma, no podía haber un Lutero sin primero haber unos prerreformadores, y sin haber habido antes los problemas de Pérgamo y luego los de Tiatira; no se hubiera entendido el mensaje de Wicklef o de Juan Huss o de Lutero o de Calvino o de Melancton o de Zwinglio, si primero la Iglesia no hubiera pasado por ciertas etapas. Entonces, hermanos, las siete iglesias representan primero siete iglesias históricas, pero como es una profecía, esas iglesias históricas proyectan profecía acerca de los períodos de la historia de la Iglesia, y por lo tanto, así como hay liderazgo natural que expresa el espíritu, digamos el genio de la época y del espíritu de la iglesia, en lo espiritual, también lo hay en lo natural; tanto en lo local, como en lo histórico. Esas siete estrellas representan toda esa constelación de mensajeros del Señor que el Señor ha usado para revelar plenamente Su palabra en la historia de la Iglesia.

Los ángeles de las edades
Ha habido hermanos y siervos del Señor que han tratado de identificar los personajes claves de la historia de la Iglesia; por ejemplo, hubo un hombre llamado Alexander Freytag que fue como una disidencia de los adventistas y de los testigos de Jehová, que en un principio eran un solo grupo que se llamaba “los estudiantes de la Biblia”, que comenzó Miller y después por un lado salió Elena de White con los adventistas y Charles Russel con los testigos; en esa época surgió un disidente de ellos que se llamó Alexander Freytag que fundó aquel movimiento llamado “los amigos del hombre”, muy famoso especialmente en Francia; ya desde esa época ellos empezaron a ver que había personajes claves en la historia de la Iglesia, que habían sido los mensajeros que Dios usó para introducir una tónica especial del Espíritu en esa época. Alexander Freytag, él por su parte, pensó que los siete hombres claves en la historia de la Iglesia habían sido: Para Efeso, Pablo; para Esmirna, Juan; para Pérgamo Arrio, porque desgraciadamente él había estado con los testigos, su origen era arriano, entonces puso a Arrio como el que representaba el espíritu de Pérgamo. Voy a decir otras opiniones de otros, pero es para ilustrar esto que estamos diciendo. Luego para el mensaje de Tiatira, él colocó a Pedro Valdo, de los valdenses; para Sardis él colocó a Wicleff; para Filadelfia él colocó a Lutero, y para Laodicea él dijo que esa época se había iniciado a partir de la profecía de Miller; aunque no menciona a Miller como ángel, pero a raíz de la profecía de Miller; era como si él prácticamente se colocara a sí mismo como el mensajero final.

El hermano Branham también señaló personajes que él consideró claves en la historia de la Iglesia. Es como si la historia de la Iglesia fuera toda una cordillera que tiene muchos montes, pero hay montes principales; es donde se expresa con mayor especialidad el espíritu de la época. Entonces el hermano Branham coincidió con Freytag solamente en Efeso; él colocó como mensajero de Efeso a Pablo, pero colocó como mensajero de Esmirna a Ireneo, y colocó como mensajero de Pérgamo a Martín de Tours, San Martín de Tours; después colocó como mensajero de Tiatira a Colombo, que fue un líder de las iglesias de Iona, que mantuvo un cristianismo no romano por allá en Escocia y en la isla de Iona; luego colocó a Lutero como Sardis; yo creo que en eso estaba más acertado Branham que Freytag; luego colocó a Wesley en Filadelfia, y luego él era el mensajero de Laodicea: William Branham.


Hay muchos hermanos que han interpretado la historia de la Iglesia proféticamente en esos capítulos 2 y 3 de Apocalipsis. Algunos sin entrar a tratar de identificar las influencias básicas de la época, solamente mencionando en forma general; otros sí, como Freytag, Branham y otros, poniendo personajes específicos. Digamos, el hermano Campbell Morgan, que escribió una obra muy preciosa que se llamó “Las cartas de nuestro Señor”, él hace una interpretación de Apocalipsis 2 y 3, pero sin poner mensajeros específicos. El hermano Watchman Nee escribió una obra que se llama “Ortodoxia de la iglesia”; también él trata este tema. El hermano Branham tenía una obra que se llama: “Las siete edades de la iglesia” que también trata este tema. Muchos siervos de Dios han visto este aspecto hasta cierto punto. Nuestro hermano Arcadio Sierra Díaz tiene una obra que se llama: “La iglesia de Jesucristo, Una Perspectiva Histórico Profética”, donde también trata el aspecto de las siete edades de la iglesia.

Cuando vimos la administración de los Misterios de Dios allá en la escuela de la obra que tenía la sede en Barrios Unidos, en Rionegro, allí también se trató este asunto; ahora vamos a volver a tratarlo.


Es curioso que existe en todas las cosas un proceso, y ese proceso se completa en siete; miremos cómo incluso la ciencia ha tenido también sus períodos. Fíjense en que comenzó con los pitagóricos; digamos que Pitágoras era aquel representante de la ciencia; después de Pitágoras ya pasó a Aristóteles; fue otra época donde Aristóteles fue el gran genio; ya en tercer lugar fue Ptolomeo; el gran científico Ptolomeo que marcó una época, él fue el representante de la ciencia llamada Ptolemaica, geocéntrica, donde interpretaba el universo girando alrededor de la tierra; pero entonces después vino Copérnico, en cuarto lugar, y cambió la visión geocéntrica por la heliocéntrica, con el sol rodeado por los planetas alrededor; y después vino Galileo en quinto lugar, y después vino Isaac Newton en sexto lugar, y por último vino Einstein en séptimo lugar, marcando la influencia final en la ciencia; o sea, la teoría de la relatividad. Ustedes se dan cuenta, pues, cómo la historia ha tenido su proceso y muchos personajes, pero algunos como que representan el espíritu de la época; y así como lo ha habido en la ciencia, también lo ha habido en la historia de la Iglesia.


Yo no quiero poner nombres específicos; preferiría que nosotros escogiéramos quien sería el personaje clave al principio de la historia de la iglesia; podríamos poner a Pablo o podríamos poner a Juan, porque tanto Pablo fundó la iglesia de Efeso, pero Juan fue el que la completó; pero es el mismo Juan el que tiene que mandar la carta al mensajero; entonces podríamos decir que queda difícil colocar. El personaje histórico que aparece sobresaliente en la iglesia de Éfeso en la historia es Polícrates, pero no es que haya marcado época; digamos que el Señor como que encomendó desdpues de los doce el comienzo a Pablo y la continuación a Juan. Pero en la iglesia primitiva después de los apóstoles, el más influyente fue Ireneo, campeón contra el gnosticismo. El que era el líder de la iglesia en Esmirna era Policarpo; pero realmente a los pies de Policarpo, Ireneo fue el hombre clave de todo ese período de la historia de la iglesia, en la iglesia perseguida, el que luchó contra las herejías; fue el personaje para mí más sobresaliente; yo en eso concuerdaría con Branham; realmente Ireneo fue un personaje clave; pero yo no quiero ser dogmático, yo dejo que ustedes también decidan. Después de Ireneo el más influyente fue Orígenes en plena época de persecuciones. En la tercera edad de la iglesia referida a Pérgamo cuando comenzó el Concilio de Nicea con Constantino, realmente es Atanasio el personaje clave, más que Martín de Tours; yo creo que Martín fue un gran hermano, hizo milagros, pero no marcó el espíritu de la época como lo marcó Atanasio; Atanasio realmente marcó el espíritu de la época; lo ponemos en contraposición a Arrio a quien había colocado Freytag. Pero mucho más que Atanasio, Agustín de Hipona marcó mil años de historia de la Iglesia como la mayor influencia. Luego en la edad media, ¿quién fue el personaje clave de Dios que estuvo en la edad media? Hubo personajes como Tomás de Aquino o como Francisco de Asís, o Pedro Valdo; realmente Francisco de Asís fue un hombre clave; pero fíjense en que se dice de ellos, de los de Tiatira, de la época del absolutismo papal, que ellos toleraron a Jezabel; eran siervos de Dios, pero que estuvieron dentro del sistema romanista, mas no Valdo. Después de Agustín, la mayor influencia fue de Tomás de Aquino. Yo pienso que en cuanto a la Reforma, la época de Sardis, la voz cantante que marcó la época fue Lutero; hubo otros grandes hombres de Dios como Calvino, como Zwnglio, como Melancton, pero realmente la voz cantante que marcó la época de la Reforma, yo creo que fue Lutero.


Luego viene Filadelfia, que representa el período de la visión del cuerpo de Cristo; Freytag mencionó aquí a Lutero, pero le cuadra más la época de la Reforma: Sardis. Branham colocó a Wesley que realmente fue una gran influencia en cuanto a la santidad, en cuanto a la destemplización, pero realmente en cuanto a visión de cuerpo de Cristo, Wesley no logró presentar una visión tan clara del cuerpo de Cristo; digamos que después vinieron hermanos como Darby, que antes de Darby hubo el hermano Cronin y otros hermanos, pero Darby mismo fue exclusivista; yo pienso que de los herederos que cuajaron y que tenían una visión de iglesia y de cuerpo uno es Watchman Nee; yo pienso que nadie ha presentado una visión del cuerpo de Cristo tan clara como el hermano Watchman Nee; yo pienso que él representa bien ese período de Filadelfia; pero Laodicea, la época terrible de los derechos humanos, iglesia tibia, iglesia que tiene que pagar un precio y no lo paga, iglesia que se dice rica pero es pobre, sin embargo, el Señor le da un mensaje especial a esa iglesia; yo pienso que todavía esas personas se tienen que manifestar. No me atrevo a poner nombres para esa época final. Hay siervos sobresalientes en el presente, pero la mayoría de éstos son sobresalientes en evangelización, milagros, sanidades; pero en el mensaje específico a Laodicea, puede ser que falte; o ustedes analizarán la historia de la Iglesia y verán; pero si percibieron, hermanos, que la palabra ángel es una palabra tan amplia, donde se puede interpretar el espíritu de la iglesia, los ángeles de la iglesia que representan a la iglesia delante del Señor, que suben sus oraciones y traen los asuntos de la iglesia ante el Señor, y que esa iglesia está delante del Señor por la información de esos ángeles; aunque el Señor ya lo sabe todo, pero ellos representan esas oraciones de la iglesia, el espíritu de la iglesia delante del Señor; y también hay un liderazgo natural que encarna eso; cada iglesia tiene su presbiterio y en el presbiterio puede haber alguno que sea el que presida en el mismo presbiterio, sin ser un obispo encima, sino un igual, un primus inter pares, a través del cual el Señor presida; entonces se ve que los ángeles representan la autoridad delegada del Señor en la iglesia y existe en cada iglesia local autoridad delegada; pero existen también mensajeros específicos que marcan época en la historia de la Iglesia.

Yo pienso que con estas consideraciones nos ha quedado más o menos claro lo que quiere decir que el Señor tenía en su diestra siete estrellas y que el misterio de esas siete estrellas es que son los siete ángeles de las siete iglesias.


Las iglesias y el ministerio de la obra
Una última cosa quería decir para terminar esto: No podía solamente el Señor mencionar las iglesias, sin incluir la obra, porque el trabajo del Señor en la edificación del cuerpo de Cristo tiene el aspecto de la obra y tiene el aspecto de las iglesias. El aspecto de las iglesias son los candeleros, pero el aspecto de la obra son los ángeles de las siete iglesias prototipos (pues en la historia son el episcopado). Los ángeles representan el ministerio, los que alumbran a la iglesia en el período de oscuridad; por eso para ver esos dos aspectos: el de la Iglesia misma y el del ministerio de la obra, vamos a Zacarías capítulo 4, en donde ustedes van a ver allí este mismo sentido en esta visión.

Zacarías 4 dice: “1Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño. 2Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro (la visión para restaurar la casa de Dios en tiempos de Zacarías, de Nehemías, de Esdras, de Hageo; la visión para animar a la restauración de la casa es la visión del candelero; el Señor le muestra la visión del candelero) todo de oro, con un depósito encima, (este depósito es el que alimenta el candelero; es el mensaje de Dios a la iglesia, el corpus de la verdad, el consejo de Dios que debe alimentar a la iglesia; pero fíjense en cómo ese depósito llega al candelero) y sus siete lámparas encima del candelabro, (las siete lámparas que representan el espíritu de los ángeles de las iglesias, pero fíjense en qué es lo que comunica el depósito al candelero) y siete tubos para las lámparas que están encima de él”. El Señor hace llegar el aceite del depósito a las lámparas de los candeleros por medio de siete tubos; esos siete tubos son los canales del aceite; o sea, representan el ministerio del Nuevo Pacto, el ministerio en su plenitud; por eso se llamó el ministerio del Nuevo Pacto, el ministerio del Nuevo Testamento, el ministerio de la Palabra, el ministerio del Espíritu, el ministerio de la reconciliación, el ministerio de la justificación; pero ese ministerio está distribuido entre los ministros, y aquí el Señor representó la plenitud del ministerio en siete tubos que son los canales que llevan el aceite como oro del depósito a las lámparas del candelero; y asimismo en la visión del Cristo glorioso aparece el Señor en Su diestra con siete estrellas que son los mensajeros para alumbrar la iglesia y son los ángeles de las iglesias; o sea, los mensajeros o portavoces del mensaje de Dios a las iglesias, la autoridad delegada en cada iglesia local como también aquellos apóstoles del Señor que en la historia de la iglesia fueron los que marcaron época y tocaron la tecla del Espíritu para esa época. Por eso esas siete estrellas se corresponderían con estos siete tubos; o sea que los candeleros representan las iglesias y las estrellas representan la obra. Existen esas dos cosas: la obra y las iglesias; por eso el Señor tiene siete estrellas en Su diestra y siete candeleros. Creo que hemos mirado un poco acerca del misterio de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre. Vamos a parar aquí. ☐

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