lunes, 3 de enero de 2011

PANORÁMICA DE LOS SIETE SELLOS DEL APOCALIPSIS

PANORÁMICA DE LOS 

SIETE SELLOS DEL APOCALIPSIS


“He aquí el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos”. Apo. 5:5.

Una revelación en lenguaje místico
Vamos a la palabra del Señor, al Libro del Apocalipsis que estamos estudiando, y hemos llegado a aquel pasaje glorioso de la apoteosis del Cordero que vimos en el  capítulo 5, con la apertura del libro de los sellos; en este libro está resumido el programa del Señor, están las líneas maestras de la manera como Dios realiza su programa para establecer definitivamente su reino. Cuando el Señor Jesús vino a la tierra, Él oró y nos enseñó a orar así: Vosotros orad así: Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tú nombre; no se está santificando su nombre, pero santificado sea, santifíquese de aquí en adelante, venga a nosotros tu reino, y ya estaba hablando eso el rey, el rey estaba estableciendo el reino. Aquí en este Libro del Apocalipsis, en la apoteosis del Cordero, ascendido a la diestra del Padre, recibiendo el libro de la diestra del Padre, ese libro es el libro donde Dios revela la manera cómo Él tomará ese reino; cómo el Hijo toma el reino con la guía del Padre y a la vez el Hijo sujeta el reino al Padre. No es un libro pequeño, es un libro que nadie podía leer, ni mirar en los cielos, ni en la tierra, ni debajo de la tierra; no es una cosa pequeña; aunque el Cordero abrió los sellos y aparecen aquí una serie de cosas, esas cosas son más profunda; que lo que aparece a primera vista. Dios abre el libro; recuerden que el libro estaba escrito por dentro y por fuera. Ese libro donde está la economía divina, donde está el plan de Dios, podemos decir que sintetiza todo el programa de la Biblia. La Biblia tiene un Antiguo Testamento y un Nuevo Testamento, y así el libro está escrito por dentro y por fuera; lo que se ve por fuera es como la revelación que llega primeramente, es la revelación que nos introduce, correspondiente con el Antiguo Testamento; pero en el Antiguo Testamento estaba escondido el Nuevo Testamento. El libro no sólo estaba escrito por fuera, sino también por dentro; o sea que hay una revelación interior que sale de parte del Señor. Aquí cuando el Señor comienza a abrir el libro, comienza a abrirlo sello por sello e inmediatamente va saliendo una revelación de la presencia del Señor; sólo que esa revelación viene en un lenguaje místico, un lenguaje simbólico; Dios está revelando, Dios está mostrando principios claves, Dios está dando las claves de la historia del reino de Dios a partir de la ascensión de Cristo hasta el establecimiento definitivo del reino milenial y luego el cielo nuevo y la tierra nueva. Hoy con la ayuda del Señor, así como hicimos una introducción panorámica a las siete iglesias, necesitamos hacer también una introducción primero panorámica a la apertura de los sellos; después valdrá la pena con más tiempo detenernos en cada uno de ellos, lo cual es necesario para poder entenderlos mejor, para sacar un mejor provecho, porque esto que parece a la vez tan misterioso y a la vez tan simple, está revelando cosas profundas, cosas que nadie era digno de entenderlas si Jesucristo no hubiera venido; gracias a Dios que El vino, abrió el libro, abrió los sellos.

Cada sello enrolla un misterio
Cuando el Apocalipsis fue revelado le fue dicho a Juan: Mira, no selles el libro; en cambio a Daniel se le dijo: Mira, Daniel, estas palabras están selladas hasta el tiempo del fin; los entendidos entenderán, pero ninguno de los impíos entenderá (Dn. 12:3,4). El libro de Daniel es un libro de profecías, y está sellado, y sólo comienza a entenderse hasta el tiempo del fin; mientras las cosas no estén cumpliéndose ya, o a punto de cumplirse; lógicamente eso va a ser algo sellado, pero Apocalipsis no es un libro sellado. Apocalipsis dice: “No selles las palabras de la profecía de este libro” (22:10), y aun esta parte aquí de los sellos tan misteriosa y tan profunda está abierta por el Cordero. Vemos aquí, pues, que el libro tiene siete sellos; cada sello enrolla un misterio. El libro no es como uno de éstos, un códice, sino un rollo; y hay un primer rollo, dentro de ese rollo hay otro rollo, dentro de ese otro rollo hay otro rollo; y aparece un orden, un orden en número siete; el número siete es el número de completación en la Biblia; Dios completa sus cosas en siete. Siempre desde la Biblia aparece el número siete. Siete copas, siete trompetas, siete candeleros, los siete ángeles, los siete sellos; el siete, el siete, el siete, es el número con el cual Dios completa las cosas; quiere decir que cuando el Cordero abre los siete sellos, el programa de Dios se completa, se concluye; claro que en el último sello se inician las trompetas, y luego las últimas trompetas, o sea la quinta, la sexta y la séptima corresponden con los tres ayes; y luego vemos también las copas.

Vamos a ver cómo las cosas van teniendo un tinte cada vez más fuerte a medida que el programa de Dios se va desarrollando. Cuando lleguemos a uno de los sellos, vemos que se le da autoridad a aquel último jinete para que sea destruida la cuarta parte de la tierra; pero ya en las trompetas es la tercera parte; y cuando tú comparas las trompetas con las copas, ves que las copas son lo completo; las trompetas es como si fuera un tercio de las aguas, un tercio de las estrellas, un tercio de los árboles, pero las copas es todo, ya no es un tercio; o sea, vemos que los sellos van introduciendo una línea de acontecimientos, según la guianza y el control de Dios, y se van acentuando más en las trompetas y se consuman en las copas; o sea, los sellos abren, inician la cabalgada de los acontecimientos; ya las trompetas son el principio de dolores, y las copas son la consumación de la ira. Dios removiendo toda otra autoridad que se opone al reino de su Hijo para entregar a su Hijo todo el reino. Antes de que entremos en una consideración detenida y particularizada de cada uno de los siete sellos, sería bueno que miráramos de una manera panorámica algunos asuntos, para que después podamos entender mejor.


Caballos y jinetes en la revelación
En los primeros cuatro sellos aparecen cuatro caballos con sus respectivos jinetes, los cuatros cabalgando, y terminan con la muerte y el Hades. Empieza un caballo blanco, un caballo rojo, un caballo negro y un caballo amarillo; que aquí dice amarillo, pero es pálido, es lívido en el idioma griego; y luego se pasa a la otra dimensión, a la dimensión del Hades; así termina: la muerte y el Hades. Después de que aparecen los cuatro caballos, vienen tres sellos; en el quinto sello aparecen los mártires bajo el altar, luego la gran tribulación en su inicio, y luego aparece el séptimo sello que da apertura a la trompetas. Vemos, pues, un grupo de cuatro primero y luego otro de tres; luego así vemos las trompetas de la misma manera; primero hay cuatro iniciales, luego hay tres finales que se corresponden a los ayes;y también las copas son siete copas. Entonces, nos damos cuenta de que para poder entender mejor lo que leemos debemos tener en cuenta todo lo que Dios ha revelado al respecto. Aquí vemos que aparecen inicialmente los famosos cuatro jinetes del Apocalipsis.

Vamos a detenernos primero en eso. No es la primera vez que Dios revela algo en la figura del cabalgar de un jinete en un caballo; el jinete tiene unas características, su respectivo caballo tiene unas características; no es la primera vez que Dios revela algo con las figuras de los jinetes del Apocalipsis. Apocalipsis es el libro que corona toda la Biblia, que contiene y que resume toda la revelación; por lo tanto, para entender mejor esta cabalgata de los cuatro jinetes del Apocalipsis, debemos ir a otras utilizaciones del Señor de esas figuras de los caballos, que aunque no son las mismas sí revelan algo, porque Apocalipsis no es el primer libro, sino el último, y toda la revelación se contiene en él; o sea que en el Apocalipsis está subsumida, subyacente, toda la revelación de la Biblia; y debemos ir a todo el resto de la Biblia para poder entender mejor lo que leemos.


Yo les sugiero que vamos al libro de Zacarías, porque el profeta Zacarías, un profeta mesiánico, habló también de unos misteriosos caballos; así que vamos inicialmente al capítulo 1, después vamos al 6. ¿Para qué hacemos esto? para que nos vayamos interiorizando en el estilo de relaciones de Dios. Zacarías 1:7, dice: “7A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová”. Aquí no es cualquier ocurrencia, no es un fenómeno onírico, no es solamente una cuestión del subconsciente, sino palabra de Dios; claro que utilizando al ser humano en su integridad, su ser íntegro, pero es Dios el que está moviéndose aquí.

“Vino palabra de Jehová”; si no hubiera sido Dios, no habría profecías cumplidas; eran simplemente imágenes del subconsciente en la mente, pero eso no va cumplir profecías como tal; es Dios que utiliza estos medios: tanto visiones, como profecías, sueños, etc. “Vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: 8Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

9Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío?” ¡Muy interesante pregunta! Nosotros debemos hacernos una pregunta parecida a la que hizo Zacarías cuando leemos en Apocalipsis 6; eso fue lo que se preguntó: ¿qué son éstos? “Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son éstos”. El cielo revela visiones aunque sean difíciles de comprender para que no nos quedemos sin entender. Dios se reserva las cosas ocultas, pero las que Él quiere revelarnos, Él las habla, Él las enseña, aunque al principio no las entendemos. “Yo te enseñaré lo que son éstos. 10Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a  recorrer la tierra”. Esa frase da la explicación de unos caballos cabalgando; son los que Dios ha enviado a recorrer la tierra. Dios es el Soberano, es Él el que sabe lo que debe acontecer en la tierra; entonces Él envía que en la tierra sucedan ciertas cosas. Dios envió estos caballos a recorrer la tierra; o sea que en la tierra cabalgan estos caballos y ese cabalgar se refleja en los acontecimientos en la tierra. El cielo está íntimamente interesado en la tierra; el cielo no está por allá y la tierra por acá. Los siete ojos de Jehová miran hacia la tierra, los ángeles miran hacia la tierra; ellos quieren aprender de Dios, del plan de Dios en lo que acontece en la tierra; de manera que Dios manda que estos jinetes recorran la tierra. Jehová los ha enviado a recorrer la tierra. En la tierra suceden cosas, hay corrientes que circulan en la tierra, acontecimientos que se dan en la tierra; podríamos decir: los principios que dirigen la historia detrás de bambalinas, porque la parte angélica, la parte espiritual, es la que está detrás de la natural, es la que toma dirección; el cielo está interesado en la tierra. Ustedes vieron en otras profecías cómo aparecen unos príncipes, como el de Persia, como el de Grecia, entre los príncipes de las regiones celestiales, y cómo eso tiene una repercusión en los acontecimientos en la tierra. Ustedes recuerdan el caso de Daniel capítulo 10, donde se le revela al profeta Daniel de que va a salir el príncipe de Persia, pero que va a venir el príncipe de Grecia; ese príncipe de Persia era un principado espiritual que era el que trabajaba en la tierra los acontecimientos del surgimiento del imperio persa natural. Cuando en esa lucha espiritual, con la ayuda del ángel Miguel, aquel príncipe demoníaco de Persia que controlaba la civilización persa fue echado, entonces el imperio persa cayó, pero como había profetizado el ángel a Daniel, vendría el príncipe de Grecia; otro príncipe espiritual; un príncipe que sintetiza un tipo de civilización; y vemos que después de la civilización de los persas surgió la civilización griega; o sea que los acontecimientos en el mundo espiritual tienen una repercusión en el mundo material; cuando Dios hace que cabalguen ciertos jinetes, entonces acontecen ciertas cosas; cada cabalgata tiene una dirección; los acontecimientos se desarrollan en un sentido; por eso dice aquí: “Qué son éstos? Yo te enseñaré lo que son éstos.... Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra”; esto es lo que la soberanía de Dios ha determinado que acontezca en la tierra. Cuando esos caballos están cabalgando, cosas relacionadas con el sentido de esos caballos están aconteciendo en la tierra.


“11Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra y he aquí toda la tierra está reposada y quieta”. Fíjense en la respuesta de estos personajes, digamos angelicales. Satanás también respondió así a Dios en el libro de Job. Dios le dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Él dijo: De recorrer la tierra y andar por ella; y le preguntó Dios: ¿No has visto a mi siervo Job? ¡Ah! y comenzó una discusión en los cielos acerca de las disposiciones de los hombres en la tierra. Entonces, un permiso de Dios a Satanás hizo posible acontecimientos naturales, pero dirigidos sobrenaturalmente en la vida de Job; o sea que lo que acontece en ese mundo espiritual, se refleja en el mundo natural. “Toda la tierra está reposada y quieta”; eso es lo que hacen estos seres celestiales.

“12Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?”.

Recuerden que Zacarías es quien profetiza en tiempos de Zorobabel, en tiempos de Josué hijo de Josadac, cuando estaban desanimados, para animarlos a la reconstrucción de la casa de Dios y después de la ciudad de Dios. “13Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo”. Noten, todo esto aconteció en los lugares celestiales, pero se reflejó luego en la restauración del reino de Judá, en lo natural. “14Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion. 15Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal. 16Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos y la plomada será tendida sobre Jerusalén. 17Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén”. Esto, cuando estaba detenida la reconstrucción; y a partir de ahí comenzó la reconstrucción de la casa de Dios y después de la ciudad de Dios.


Cuatro carros del juicio divino
Pasemos al capítulo 6 de Zacarías, donde hay otra visión diferente, pero en la que también aparece este mismo principio de revelación: “1De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce. 2En el primer carro había caballos alazanes, en el segundo carro caballos negros, 3en el tercer carro caballos blancos y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados. 4Respondí entonces al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿qué es esto?” ¿Qué es esto? Unos carros con caballos de distintos colores, yendo por distintos lugares.

“Qué es esto? 5Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra”. Los cuatro vientos de los cielos. ¿Ustedes recuerdan esa expresión en otros profetas? Por ejemplo, en Ezequiel cuando Dios le dijo: Ezequiel, profetiza a los cuatro vientos del cielo y di al espíritu de los cuatro vientos, ve y sopla sobre estos muertos, sobre este valle de huesos secos (Ez. 37:9); o sea que en los acontecimientos espirituales, esos supuestos vientos, no son solamente vientos físicos. La palabra viento en el griego es pneuma, que es lo mismo que la palabra espíritu; o sea que estos vientos representan el espíritu de los acontecimientos. Por ejemplo, va a decir más adelante que aquellos carros hicieron reposar el Espíritu del Señor en la tierra del norte; o sea, unos carros llevados por determinados caballos representando los vientos del Señor es la dirección del Señor; ellos se presentan delante del Dios de la tierra, reciben órdenes de lo que deben influir desde el punto de visita espiritual sobre los acontecimientos de la tierra; entonces aquellos tenían que presentarse delante de Dios como se presentan todos los seres celestiales, como se presentó Satanás, como se presentaron estos del capítulo 1 de Zacarías, aquí también en el capítulo 6; estos vientos se presentan . “5Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra. 6El carro con los caballos negros salía hacia la tierra del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron hacia la tierra del sur.

7Y los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra. 8Luego me llamó y me habló diciendo: (fíjense en a qué se refiere ese recorrer la tierra de estos vientos, de estos espíritus que mueven las corrientes sobre la tierra) Mira, los que salieron hacia la tierra del norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte”. Notemos que no son solamente vientos comunes y corrientes, sino que hicieron reposar el Espíritu del Señor en la tierra del norte; o sea que Dios decide: Bueno, en la tierra del norte van a acontecer determinadas cosas en sentido positivo; a veces, algunos cabalgan en una dirección positiva, digamos, para restaurar, como en el caso aquí de Zacarías, y a veces cabalgan en sentido negativo para juzgar. En los sellos que vamos a ver aquí en Apocalipsis, solamente uno, el primero, es en sentido positivo; los otros tres son en sentido negativo; o sea que Dios hace que cuatro cosas cabalguen en la tierra.


Visión de los siete sellos
Entonces, vamos a hacer primero una lectura de corrido sobre estos cuatro sellos, después, Dios mediante, necesitamos con más tiempo devolvernos a cada sello, pero primero vamos a ver el panorama, es decir, desde la ascensión de Cristo hasta el culminar del reino son estos siete sellos, y comienzan en esta dimensión con cuatro caballos.

 Leámoslo primero de corrido para ver estos caballos, teniendo el trasfondo de lo que leímos en Zacarías para interpretar estos caballos: “1Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno:  Ven”; o si no “Ve”. En la crítica textual los manuscritos más antiguos dicen solamente la palabra “ercou" [ερχου], no dice nada más; a otros manuscritos posteriores, algunos escribas posteriores le agregaron en los cuatro sellos, la palabra “y mira”, pero no aparece en los manuscritos más antiguos, sino que aparece solamente la palabra “ercou” que se puede traducir: ven o que se puede traducir: ve, en el sentido de anda. Aquí estas palabras miradas en los manuscritos más antiguos, donde no aparecen estas palabras adicionadas por algunos escribas posteriores “y mira”, porque cuando se le agrega las palabras “y mira”, es como si esas palabras fueran dirigidas a Juan, que Juan tiene que mirar; pero no, aquí el Cordero está abriendo los sellos y cuando el Cordero abre los sellos, uno de los animales, dice: ve, o sea, pon a funcionar uno de estos caballos, uno de estos; la palabra ercou, acércate, que quiere decir: “ven”, en el sentido que hace venir a realidad esos caballos; lo que estaba en el plan de Dios oculto, ahora se realiza; por eso en ninguna parte de los manuscritos antiguos dice otra cosa, sino solamente “ven”, o sea, solamente “ercou”, acércate. A veces se puede traducir también “ve”, en el sentido de “anda”; como decir “comienza a cabalgar”; o sea, como aquellos allí en Zacarías 6 se presentaban delante del Señor y ahora salían a realizar su función.


“2Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”. De los cuatro caballos, el primero, el blanco, es el único  caballo destinado a vencer.


“3Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: (“ercou”, o sea) Ven (o ve, o anda). 4Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba  le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”.

Estamos viendo las decisiones divinas, diciendo lo que ha de suceder en la tierra a partir de la ascensión de Cristo para someter el globo al reino de Dios.


“5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven (ercou). Y miré, y he aquí un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6Y oí una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía:” Aquí esta traducción, hermanos, fue muy generosa, realmente no es fiel; y todavía es más estrecha la escasez de la que aparece aquí en esta traducción. En esta traducción de Reina Valera de 1960 aparece: “Dos libras de trigo por un denario”; pero la palabra es “koinix sitou dinariou” [χονιξ σίτου δηναρίου], que quiere decir: koinix, en el idioma griego es la medida que se le daba a un soldado, 450 gramos, o sea una libra; no son dos libras, es una libra; esas son las tres palabras griegas: koinix sitou dinariou. Koinix es la medida de una libra, es una medida antigua, una medida de capacidad que aparece en los escritos griegos desde Homero, Hesíodo, Herodoto; era en el libro VII de Herodoto donde aparece cuando se le daba un koinix a cada soldado como una ración diaria equivalente a 450 gramos. Cuando se quería decir que unos soldados estaban bien atendidos, se les daba dos koinix, dos libras, que lo normal era sólo una libra: 450 gramos. La palabra “dos” no aparece en el griego en ningún manuscrito; esta es una traducción demasiado generosa, dice “dos”, pero realmente no son dos; la palabra es “libra de trigo por un denario”, y la palabra “seis libras de cebada”, no dice seis, dice: “treis koinikes kritou dinariou” [τρες χοίνικες κριθων δηναρίου]; o sea “tres libras de cebada por un denario” Esa traducción hay que corregirla; es: una libra de trigo por un denario y tres libras de cebada por un denario; una de trigo y tres de cebada es lo que dice en el griego. Cualquier hermano que desee conferirlo después, ahí está dispuesto; “pero no dañes el aceite ni el vino”.


“7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: (ercou) Ven. 8Miré, y he aquí un caballo (que aquí se traduce amarillo; la palabra es cloros [χλωρός], que significa verde pálido o) lívido, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, (la cuarta, todavía no es la tercera, la cuarta; ahí vamos viendo el proceso) para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra”.


El misterio de los caballos
Entonces, hermanos, aquí vemos cuatro caballos y cuatro jinetes; es algo místico; aquí Dios está dando una orden, es el Cordero el que puede abrir el libro; en el libro estaba el plan de Dios para llevar adelante su propósito eterno, establecer su reino y dar ese reino a su Hijo y que su Hijo se lo dará también a Él cuando haya sometido todas las cosas bajo sus pies; y ese programa estaba oculto en ese libro escrito por dentro y por fuera; nadie lo podía abrir, nadie podía entender cómo Dios va a llevar a cabo su programa, ni siquiera cuál es su programa, ni cuál es el plan de Dios. En las universidades y en la ciencia no se sabe cuál es el sentido de la vida; se procura saber de dónde venimos, dizque a través de la evolución, pero para dónde vamos, posiblemente para una catástrofe nuclear; eso es lo que se piensa en el mundo. No se sabe con qué propósito somos lo que somos, con qué propósito somos creados, hacia dónde se dirige la creación entera y quién está controlando todos los acontecimientos.

Cuando uno no conoce a Dios, uno está como a merced del caos, pero cuando tú conoces a Dios, tú sabes que ni una hoja de un árbol se mueve sin su voluntad; que aun nuestros cabellos están numerados y que ninguno de ellos se perderá, y que Dios tiene absoluto control de todo lo que acontece en la historia. Entonces, hermanos, jinetes de aquellos caballos salían a recorrer la tierra; o sea, el cielo está en relación con los acontecimientos de la tierra; lo que acontece en el cielo se refleja en la tierra, y vemos que Dios hace que sobre la tierra cabalguen cuatro jinetes. Antes de que después entremos más detalladamente en cada jinete, debemos comprender algo aquí para no equivocarnos en la interpretación.


Ustedes ven que los cuatro jinetes representan lo que podríamos decir la personificación de algún asunto. Por ejemplo, ustedes ven el caballo blanco; hay varias  interpretaciones acerca del caballo blanco; unos dicen que es Cristo, otros dicen que es el anticristo, otros dicen que es el evangelio. Después viene el caballo rojo; algunos dicen que es la guerra. Después viene el caballo negro, algunos dicen que es el hambre. Viene el caballo amarillo, pálido, lívido, y dice que lo cabalgaba la muerte y lo seguía el Hades; dense cuenta de que aquí la muerte y el Hades aparecen como una personificación. El hambre aparece como una personificación; la guerra aparece como una personificación. Si los tres últimos caballos son personificaciones, también el primer caballo es una personificación. Tenemos que entender a qué se refiere  este libro de los sellos, a dónde va; es traer a luz el desarrollo del plan de Dios. Entonces, lo primero que Dios hace que cabalgue, lo que va adelante, es el caballo blanco; después hay un orden; no cabalgan todos al mismo tiempo; primero cabalga el blanco, después cabalga el rojo; es decir, primero Dios permite que se realicen una serie de cosas, como por ejemplo, la evangelización; pero después, si no se recibe al Señor, y hay oposición y hay tensión, entonces viene otro caballo detrás que es la guerra. Primero, antes de cabalgar la guerra, cabalga el evangelio. Primero vino Cristo, y rechazaron a Cristo, crucificaron a Cristo, y después vino el año 70 del primer siglo, y los que crucificaron a Cristo fueron ellos crucificados, y la ciudad de Jerusalén y el santuario fueron destruidos. Después de la guerra viene el hambre. Cuando se rechaza el evangelio, se rechaza la paz, se rechaza la justicia, todo lo que está representado en el caballo blanco; entonces no queda otra cosa sino la injusticia, la guerra, la destrucción de unos a otros; y cuando hay guerra, entonces la gente en vez de estar ocupada en la agricultura, ya más bien tiene que huir de los campos, tiene que engrosar los ejércitos; entonces como consecuencia de la guerra viene el hambre; y claro, después del  hambre, entonces viene la muerte y los que se mueren se van para el Hades. Estamos viendo cómo Dios está mostrando las cosas que acontecen en la tierra. Lo primero es la historia sagrada desarrollándose; ahí está el caballo blanco, pero también hay otra historia secular que la acompaña y que consiste de guerras, de hambres y de muerte; esa es la realidad que Dios revela de lo que verdaderamente es la historia. Si no caminan con Dios, caminan a la guerra, caminan al hambre, caminan a la muerte y caminan al Hades.

 Entonces, no sólo en estos cuatro sellos, sino en todos los siete, se nos muestra el panorama desde la ascensión hasta el establecimiento definitivo del reino mostrado en estos acontecimientos que están en los siete sellos; o sea que la historia desde la ascensión de Cristo hasta que Cristo vuelva otra vez en su reino está sintetizada en estos sellos que es lo que acontece por intervención del cielo para salvar a los que reciben y para juzgar a los que rechazan.


El curso de esta era
Me gustaría que vayamos a Mateo capítulo 24, donde el Señor Jesucristo, que es el Cordero de Dios, que es el que recibió del Padre la dignidad de abrir esos sellos, Él revela los acontecimientos entre la primera venida y la segunda venida; y ustedes se van a dar cuenta en Mateo 24 que viene junto con Marcos 13 y Lucas 21, y si tomamos Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, ahí vamos a ver las profecías del Señor, el Señor abriéndonos el futuro. Le preguntaron al Señor qué señales habrían de su venida y del fin del siglo. Ustedes lo pueden ver en el capítulo 24:3: “3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, (al monte de los Olivos es que vendrá Jehová con todos los santos) los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señales habrá de tu venida, y del fin del siglo?” La palabra siglo no es una centuria de cien años; la palabra en el griego es aion, o sea eon, o era, o edad; entonces, noten que las preguntas que le hacen al Señor es qué acontecerá cuando ya su venida esté cerca; entonces el Señor comienza a contarles el panorama de las cosas que sucederían desde que El se va; empiezan a suceder cosas hasta que Él vuelva de nuevo; o sea que existe una correspondencia entre los siete sellos y estas visiones apocalípticas de Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, porque se refieren a lo mismo: el Cordero ascendido abre los sellos mostrando el plan de Dios, la manera cómo Dios someterá todas las cosas a los pies de Cristo, como el Padre le dijo al Hijo: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a todos tus enemigos por estrado de tus pies; y como dice el apóstol Pablo: es necesario que todos los reinos le sean sometidos. Dios está trabajando en la tierra; ningún acontecimiento político se le escapa a la soberanía de Dios. Jesús dijo: Toda potestad me es dada en los cielos en la tierra. Se sentó ¿y qué dijo? Echó a andar el caballo blanco. Id y predicad a todo el mundo el evangelio, haced discípulos, etc.; pero, bueno, los que recibieren, amén; los que no recibieren ya sabemos lo que viene, ya sabemos cómo tiene que actuar Dios. Si tu a un hijo le hablas a las buenas, si el hijo entiende a las buenas no necesitas nada más; pero si no entiende a las buenas, entonces necesitas apretarle un poquito a la tuerca con una situación de inestabilidad, y si aún la inestabilidad no hace que la gente se vuelva a Dios y se someta a Dios, aprieta un poquito más la tuerca con una situación de escasez, y si la gente aún así no se somete al reino de  Dios, entonces le toca pasar al  otro lado, a la muerte y al Hades.

Dios sabe lo que está haciendo y nosotros debemos entender lo que Dios está haciendo; y esos sellos abarcan el programa de Dios para someter a su Hijo Jesucristo todas las cosas; y Mateo 24, o sea, este Apocalipsis del Señor Jesús en Mateo también recogido en Marcos y Lucas, presenta los mismos hechos que van a acontecer hasta que el Señor venga a establecer en forma definitiva su reino; porque ahora ya lo ha introducido y ahora los valientes lo arrebatan, pero cuando Él venga será plenamente manifestado y establecido.


Pero ¿qué sucede entre la ascensión de Cristo y su segunda venida? Hasta su segunda venida sucede esto que dice aquí; entonces usted va a darse cuenta de que este Apocalipsis de Mateo corroborado por Marcos y Lucas se corresponde con los sellos. Note, por ejemplo, algunas cosas que dice el Señor aquí en Mateo 24, por ejemplo: “14Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. Ahí vemos el caballo blanco; pero si tú ves aquí lo que dicen los versículos 6 y 7: “6Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”.

Es necesario que todo esto acontezca. Noten, el cielo, Dios, considera necesario que acontezcan guerras en la tierra; una sucesión de guerras, o sea una cabalgata del caballo rojo, como está cabalgando en Colombia; ahí vemos el caballo rojo: “7Porque se levantará nación contra nación, reino contra reino, y habrá pestes y hambres, (ahí vemos el otro caballo, el negro) y terremotos en diferentes lugares.

8Y todo esto será principio de dolores”. Pero luego ustedes ven en el quinto sello que hay las almas debajo del altar esperando que el Señor juzgue la tierra y le dicen: Señor, ¿por qué no juzgas todavía  nuestra sangre, vengas nuestra sangre en la tierra? El Señor responde: descansen un poco porque todavía no se ha completado el número de los que deben morir como vosotros; la persecución ustedes la ven acá. “9Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán”, etc. Ahí vemos la persecución de los santos y también vemos a los santos esperando para ser traídos con el Señor, como se ve en Mateo 24:31: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”, porque Dios traerá con Jesús a los que durmieron en Jesús. Pero el sexto sello usted lo ve parecido aquí, como dice en el verso 29: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”; o sea que esa catástrofe de los cataclismos que sucederán en el cosmos afectando la tierra: unos antes de la tribulación y otros después de la tribulación, son dos. Veámoslo en Joel.


Profecías paralelas
Vamos al libro del profeta Joel 2:28-32; ustedes van a ver aquí sintetizado en Joel, en la profecía, los acontecimientos que profetizó el Señor y que también están en los siete sellos; dice: “32Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”. Ahí está el caballo blanco. “30Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, (ahí está lo que es el sexto sello) sangre, (ahí está el segundo caballo, ahí están ciertas trompetas, ahí están ciertas copas) y fuego, (ahí están otras trompetas, otras copas) y columnas de humo”; ahí está la quinta trompeta, ¿se dan cuenta? Apocalipsis sintetizado en pocas palabras aquí por Joel. “31El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, (pero fíjense, en Joel dice:) antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”; o sea que habrá un acontecimiento antes del día, pero luego dice aquí en Mateo: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor”. Joel dice de estos acontecimientos: “Antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”; o sea, en el inicio, es decir, el sexto sello y las trompetas; pero luego Mateo dice que “inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá”, etc., o sea, ya  son las copas. Antes y después. El inicio es con el sexto sello y las trompetas y el final es con las copas.

Entonces, vemos que aquí Joel sintetiza el Apocalipsis; Jesús sintetiza el Apocalipsis; y luego el mismo Jesús, que fue el Espíritu de Cristo el que habló en Joel, fue el que habló en la tierra; ahora cuando abre los sellos, sigue la misma continuidad, porque esas profecías estaban en el Antiguo Testamento; es como la parte escrita por fuera del libro, pero luego su sentido neotestomentario es la parte  escrita por dentro, es el cumplimiento; pero las cosas empiezan por profecías, por tipología, por predicciones y luego viene el cumplimiento; y lo que estaba oculto en el Antiguo aparece después en el Nuevo. Había profecías. ¿Quién iba a pensar que aquí en estas palabras de Joel, está profetizado Apocalipsis? Pero usted ve ahí la sangre, usted ve ahí el humo, el fuego y ve también el Espíritu y ve los acontecimientos en los cielos. 


También Lucas habla de estas mismas cosas que habla Mateo, solamente que en Lucas se pueden percibir dos momentos de estos acontecimientos en los cielos. Vamos allí a Lucas 21:9: “9Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, (ahí está el caballo rojo) no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero, pero el fin no será inmediatamente. 10Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; 11y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y (noten, verso 11)  habrá terror y grandes señales del cielo”. Aparece aquí las señales en los cielos en el verso 11; pero luego más adelante, desde el versículo 25 cuando habla de la venida del Hijo del Hombre, dice:
“25Entonces habrá señales en el sol, en la luna y las estrellas”.

Ustedes se dan cuenta de que hay señales antes y señales después; unas señales que aparecen introducidas en el sexto sello y las trompetas, porque las trompetas son las que convocan, las que dan inicio al juicio; pero las copas son las que consuman. Entonces Joel habla de algo antes de aquel día y luego Mateo habla de después de aquel día y Lucas habla de los dos. En el verso 11, uno y en el 25, el otro. El inicial se refiere a las trompetas y el final se refiere a las copas. Entonces Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, sintetizan los acontecimientos previos a la venida del Señor Jesucristo. Es necesario que acontezcan ciertas cosas; es necesario, pero luego viene una conclusión; entonces cuando están aconteciendo ciertas guerras, claro, está cabalgando el caballo rojo, pero el caballo rojo no es el final; hay otro que viene después que es el negro y ahí vemos que hay hambre; y después vemos que viene el otro, el amarillo, y dice que habrá mortandad, pestes; mirémoslo otra vez allí en Apocalipsis, ese cuarto caballo. Se dan, pues, cuenta de lo que dice del cuarto. 

Apocalipsis 6:8: “Y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, (la guerra llevada hasta sus últimas consecuencias) con hambre, con mortandad, (algunas versiones traducen: “peste”, como aparece también en Mateo) y con las fieras de la tierra”, que Dios utilizará para comerse todo ese montón de cadáveres que quedarán. ¿Cuál es, pues, ese caballo? La Muerte, y el Hades le seguirá. En el cuarto sello habla de la Muerte y del Hades, pero cuando entra en el quinto sello, ya habla de debajo del altar, y en el sexto sello habla de ciertas señales: “12Y he aquí hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre”. Lo que decía Joel y lo que decía Lucas 21:11, aquí está cumpliéndose en el sexto sello. Luego lógicamente que el sexto sello no es la terminación de todo porque después viene el séptimo, donde se desarrolla; y en el séptimo es donde empiezan las trompetas, y después de las trompetas vienen las copas.

Primeramente hay una profecía: hay un caballo cabalgando, es decir, una serie de acontecimientos que van a desembocar en esos otros acontecimientos; un principio de dolores que llevará a la gente al juicio de Dios, porque no se le llama de otra manera, sino juicio de Dios, copas de la ira de Dios; no se sometieron al reino del Señor, tuvieron la oportunidad de oír. Es necesario que se predique a todos, pero si no, entonces viene el juicio. 


Antes de que hubiéramos entrado en más minucias en cada uno de los caballos y jinetes, era necesario que viéramos este panorama, digamos, para poder tener una idea mejor de lo que dicen esos sellos; pero sí es necesario después detenernos un poquito más en esos sellos, tenemos que verlos más despacio todavía; esta es la parte introductoria; como vimos la panorámica de las iglesias, ahora vemos la panorámica de los sellos, pero luego hay que entrar en cada sello de una manera más minuciosa porque aquí Dios está hablando cosas importantes, cosas que no aparecen tan fácil a primera vista, pero que toda la Biblia y toda la profecía está escondida en esas figuras; entonces no vamos a quedarnos solamente con la apariencia exterior, porque estas son cosas de suma importancia, son revelación; aquí se sintetiza toda la Biblia y todo el programa de Dios para llevar adelante su propósito eterno. Por hoy vamos a parar en esta panorámica de la apertura de los sellos. ☐

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