lunes, 3 de enero de 2011

TRANSMISIÓN DEL TEXTO DEL APOCALIPSIS

ISAGOGIA JUANEA SOBRE EL APOCALIPSIS

TRANSMISIÓN DEL TEXTO


Alta crítica
Que la paz del Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Prepárense porque esta noche les tengo un ladrillazo. Hoy tengo que compartirles un ladrillo; así que prepárense ya para poderlo soportar. Ustedes saben que estamos iniciando una serie, Dios mediante, sobre el libro del Apocalipsis; pero es necesario, antes de entrar en la exégesis del texto verso por verso, hacer una introducción. Digamos que la exégesis corresponde a la sopa que es donde está la sustancia y tenemos que llegar a ella. La hermenéutica corresponde a la cuchara con la cual nos tomamos la sopa; la hermenéutica es esa ciencia y arte de la sana interpretación; es el conjunto de reglas, normas, principios, métodos para interpretar correctamente un texto; esa es la hermenéutica, es la cuchara de la sopa. La sopa es el mensaje; allí es donde está la sustancia, y la exégesis es sacar el sentido del texto, esa es la sopa; pero la sopa tiene que venir en un plato y la bibliología es el plato. La bibliología es la que se ocupa de la Biblia en sí, se ocupa de cada uno de sus libros, de sus autores, de la legitimidad del libro, de su transmisión: la del texto de siglo en siglo, de la inspiración del libro, de la legitimidad de los documentos; lo relativo a la alta y a la baja crítica tiene que ver con la bibliología, con el plato; y después de caminar unos añitos, uno se da cuenta de que el diablo ataca por donde tú no estás preparado; él se cuela por donde tenemos un vacío.

Espero que los hermanos que apenas oyen esta primera charla mía no se vayan a llevar una imagen incompleta, no de mí, sino de lo que se comparte aquí, por el ladrillo de hoy. Hoy vamos a tener que ver algo de baja crítica; porque, Dios mediante, cuando entremos en la serie ya propiamente exegética, o sea, en la consideración de los versos, tenemos que tener ya una fundamentación acerca del libro que vamos a estudiar. Entonces, una isagogia, o sea, una introducción preliminar a manera de prolégomenos, es necesaria. La vez pasada estuvimos haciendo una parte de la introducción, la relativa a la alta crítica, que tiene que ver con quién es el autor, cuáles son las discusiones que hay especialmente con el modernismo, el escepticismo, quienes están en contra de este libro. Como les decía, Satanás ataca mucho tanto al Apocalipsis como al Génesis. La baja crítica tiene que ver con los testigos del texto a lo largo de los siglos, porque es muy fácil para ti comprar una Biblia y leerla, pero esa Biblia es una traducción que viene del idioma original, que es el griego, y para saber cuál es el texto griego legítimo, tú tienes que retroceder lo más posible en la historia y tomar cuáles son los documentos existentes de la antigüedad, cuál es el texto del Apocalipsis que aparece en los documentos del siglo I y en los del siglo II y en los del III y en los del IV, hasta llegar a nuestra época, para poder tener una edición crítica del texto griego de la cual se hagan las traducciones. Yo sé que es un ladrillo para algunos hermanos estudiar esas cosas, oír ciertos nombres técnicos, ciertos nombres raros; pero les digo, hermanos, decidí delante del Señor ocupar esta clase de hoy para pasarles ese ladrillo. Me traje aquí unas hojas, porque como sé que son nombres raros, entonces tomé notas que les prefiero leer; además, como se está grabando, entonces esto va a quedar grabado más como tema de consulta. De modo que algunos de ustedes quizá por primera vez van a familiarizarse con cierto lenguaje de los pergaminos, de los papiros, de los manuscritos antiguos en griego, en latín; pero es necesario tener esto dentro de la serie. No podemos empezar algo sin tener esta base; entonces, como esto está siendo grabado, y no sólo va a llegar, Dios mediante, a los hermanos que están aquí, sino si Dios lo permite, a otras personas, queremos que sea lo más completo posible. Entonces les ruego que se preparen para el ladrillo de hoy.


Voy a leerles parte de lo que la vez pasada se leyó. Voy a leer de nuevo hoy una parte, para encuadrar la lectura dentro de un contexto más amplio, a lo que después podemos sacarle fotocopia, a estas notas que no están todavía completas, pero para que las puedan consultar después los que las necesiten. Los obreros las puedan tener y pueda circular; como el Señor le dijo a Habacuc: "Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella", hasta los últimos días. Debido a eso, a los que las deseen tener, yo les dejaría estas notas para sacarles fotocopias; se las voy a leer, porque yo sé que terminada la reunión, muchos ni se van a acordar; de manera que van a tener que tener las notas para volver a ellas y para familiarizarse con ciertas cosas. Voy a hacer la lectura y me voy a detener en ciertas expresiones para explicarlas, porque yo sé que para algunos es la primera vez que se les explican ciertas cosas. Es necesario que los hermanos se vayan familiarizando con esto. Para usted es muy fácil tener esta Biblia, comprándola en las Sociedades Bíblicas o en la librería, pero para que usted tenga esa facilidad, muchos hermanos han tenido que hacer un trabajo que usted no se imagina. Recopilar todos los papiros, manuscritos viejos, algunos ni completos, pedacitos, pero de gran valor por ser antiguos, donde tienen el texto como consta que era en el siglo I, en el II, en el III, para que luego pueda haber una edición crítica del texto griego y luego una traducción y una exégesis. Para ello, es bueno conocer esas raíces, aunque sea de vez en cuando, tener una idea y tener un material para cuando necesiten. A veces las grandes discusiones que existen en torno a la apostasía, es porque ellos atacan por el área de la bibliología, no tanto por la exégesis; ellos atacan la bibliología.

Necesitamos tener en cuenta eso. Voy a irles leyendo una porción de la isagogia Juanea. Isagogia quiere decir: una introducción preliminar o unos prolegómenos. Juanea quiere decir: acerca de Juan. Ya existe un material que es la Isagogia Jacobea, acerca de Jacobo. Ahora la de Juan tiene que ver con lo relativo al apóstol Juan y lo relativo a los escritos de Juan: el evangelio, las epístolas y el Apocalipsis. Hoy no vamos a tratar lo relativo a la persona de Juan, pero vamos a tratar lo relativo a la alta y baja crítica del libro del Apocalipsis, que es muy atacado desde su aparición. Este material, como usted todavía no ha recibido los ataques, quizá no lo valore ahora; pero los que hemos caminado y hemos tenido que combatir en ciertas áreas, sabemos que es necesario tenerlo. De manera que para que le quede a la iglesia, se lo vamos a pasar. Por favor, hermanos, hagan el esfuerzo de seguir la lectura con todo su corazón; invoquen al Señor que Él nos ayuda si le invocamos.


Testimonios documentarios
Justino Mártir
Testigos manuscritos del texto y canonicidad del Apocalipsis del apóstol Juan Boanerges, hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Jacobo el mayor y primo de nuestro Señor Jesucristo.

Una de las menciones más antiguas del Apocalipsis canónico escrito por el apóstol Juan, hasta donde el presente autor conoce, es la que hace precisamente desde la ciudad de Efeso, primera destinataria del Apocalipsis, el famosísimo filósofo y apologeta cristiano, Justino Mártir (✝165), martirizado, según consta en las Actas de los Mártires, bajo el emperador Marco Aurelio, junto con 6 compañeros, por orden del prefecto Junio Rústico, filósofo estoico y confidente del emperador.

Justino Mártir, escribiendo un diálogo que tuvo en Efeso por los alrededores del año 135 d.C., probablemente con el famoso rabino tanaíta Tarfón de Lydda, de la tercera generación de tanaim. [A los rabinos de los primeros siglos de la era de Cristo, se les llamó los tanaítas; a los anteriores pretanaítas. Los tanaitas fueron los que escribieron la Mishnah, que es los comentarios rabínicos de los primeros siglos de nuestra era a la Torah o Antiguo Testamento; luego en los siguientes siglos, los rabinos amoraitas o amoraim fueron los que comentaron a los tanaitas, y sus comentarios forman la Gemarah, que es el comentario a la Mishná; entonces la Mishná y la Gemarah forman el Talmud, que es los escritos de los judíos ortodoxos. Eso es lo que quiere decir Tanaim]. Tarfón de Lydda, de la tercera generación de Tanaim, mencionado en la Mishná, discutía de la Halakah con el rabino Aquiba. [Halakah quiere decir la jurisprudencia de la ley. La Hagadah es la parte narrativa, y la Halakah es la parte legal. El Rabino Tarfón discutía con el rabino Aquiba acerca de la parte legal de la ley, y esas discusiones rabínicas del primer siglo y del segundo de nuestra era, están en la Mishná que es la principal parte del Talmud].


Tal diálogo de Justino Mártir (decía), se conserva bajo el título Diálogo con Trifón, dedicado a Marco Pompeyo, y en sus numerales 81 y 82 nos dice acerca del Apocalipsis del apóstol Juan lo siguiente [palabras textuales de Justino Mártir, alrededor del año 135 d. C., es decir, a unos treinta y cinco años después de la muerte del apóstol Juan, muy cercano. Dice Justino Mártir]:


"Además, hubo entre nosotros un varón de nombre Juan, uno de los apóstoles de Cristo, el cual, en revelación que le fue hecha, profetizó; y que los que hubieran creído en nuestro Cristo, pasarán mil años en Jerusalem, y que después de esto vendría la resurrección universal y, para decirlo brevemente, la eterna resurrección y juicio de todos unánimemente. Lo mismo vino a decir también nuestro Señor: "No se casarán ni serán dadas en matrimonio, sino que serán semejantes a los ángeles, hijos que son del Dios de la resurrección". Porque entre nosotros se dan hasta el presente carismas proféticos; de donde vosotros mismos debéis entender que los que antaño existían en vuestro pueblo, han pasado a nosotros" (D.T. 81b, 82a).

Hasta aquí lo que Justino Mártir le decía a Trifón.

Andrés de Cesarea
Andrés de Cesarea (✝614), en el prefacio a su obra Sobre el Apocalipsis dice lo siguiente:

"Creemos que es superfluo alargar el discurso acerca de la divina inspiración del libro [es decir, el Apopcalipsis de Juan], cuando atestiguan que es digno de fe los bienaventurados Gregorio el teólogo y Cirilo, y además, entre los más antiguos, Papías, Ireneo, Metodio e Hipólito".


Vemos, pues, que Andrés de Cesarea conoce las antiguas pronunciaciones a favor de la canonicidad del Apocalipsis del apóstol Juan hechas por personas cercanas al apóstol, tal como Papías de Hierápolis, que lo conoció personalmente y fue su discípulo directo, transcribiendo incluso bajo el mismo dictado del apóstol Juan su Evangelio, tal como se sostiene de las fuentes de la antigua tradición en el Códice Vaticano-Alejandrino de los años 800 editado por Tomasio, donde dice lo siguiente (lectura textual de un Códice de los años 800, de hace más de 1200 años):


"El Evangelio de Juan fue manifestado y dado a las iglesias cuando Juan todavía vivía en cuerpo, como lo refirió Papías, por nombre hierapolitano, discípulo caro de Juan, en los "Exotéricos", (no esotéricos con ese, sino exotéricos con equis, que es todo lo contrario de esotérico), es decir, en los últimos cinco libros. Ahora bien, al dictado de Juan transcribió rectamente el Evangelio. Pero Marción, hereje, habiendo sido reprobado por él, por sentir de modo contrario, fue rechazado por Juan. Aquel, empero, le había traído escritos o cartas de los hermanos que estaban en el Ponto".


Jerónimo
Es este mismo Papías de Hierápolis, aquel que en sus "Cinco Libros de Exégesis de los Logiones del Señor", o sea de los dichos de Cristo, se refiere al apocalíptico milenio, como lo confirman Ireneo, Eusebio, Jerónimo, Anastasio Sinaíta, Máximo Confesor, Esteban Gobaro, Felipe de Side y Giorgio Hamartolo, lideres aniguos. Precisamente Jerónimo, (cito a Jerónimo) del año 400, en su libro De los Varones Ilustres dice al respecto lo siguiente: "Dícese que Papías sacó a luz la tradición judaica del reino de mil años. Siguiéronle Ireneo y Apolinar y cuantos dicen que, después de la resurrección, reinará el Señor en la carne con los santos. También Tertuliano, en su libro De la Esperanza de los Fieles, y Victorino Petavense y Lactancio son de esta opinión."

Más que a la mera tradición judaica acerca del Milenio, Papías de Hierápolis, discípulo para el Señor Jesús hecho por el apóstol Juan, es de éste mismo y de su Apocalipsis que enseña la doctrina milenarista. A Papías, pues, sucedióle en su sede Apolinar de Hierápolis conservando la misma tradición.


Vimos, pues, cómo el mismo apóstol Juan, hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano de Jacobo el Mayor, discernió el espíritu herético de Marción del Ponto, manteniendo distancia de él. Marción, pues, para mediados del llamado año 150 d.C. ya había rechazado el Apocalipsis como una obra de trasfondo judaico adicta a un demiurgo inferior [que decía Marción; eso ya lo presentía Juan en espíritu]. Por eso también Policarpo de Esmirna, otro discípulo directo del apóstol Juan, cuando se encontró con Marción y éste le pidió reconocimiento, Policarpo le dijo: –Sé quien eres, primogénito de Satanás. Esto nos lo transmiten Ireneo y Jerónimo. Marción había sido discípulo de Cerdón que a su vez lo fue de Simón Mago. [Entonces ya ven la línea de Simón Mago, Cerdón, Marción, la línea de la serpiente, luchando contra el Apocalipsis. Las dos líneas: la de la mujer y la de la serpiente]. Contra Marción escribió entonces por su misma época una obra Justino Mártir; también escribieron contra Marción en aquella época Felipe de Gortina, Dionisio de Corinto, Ireneo, Modesto y Teófilo de Antioquía. Más tarde también lo hizo Tertuliano de Cartago. Por aquella época Montano de Frigia, enfatizando la pneumatología y el ascetismo, enseñó también el milenarismo amparándose en el Apocalipsis de Juan. También Melitón de Sardis, por la época escribió un libro Sobre el Apocalipsis de Juan.


Ireneo de Lyon
Discípulo de Policarpo de Esmirna, que fue discípulo del apóstol Juan, fue Ireneo de Lyon, en Esmirna, donde le llegó el Apocalipsis, el cual sostiene lo siguiente respecto del Apocalipsis del apóstol Juan:
"Una revelación más clara aún [que la hecha al profeta Daniel] acerca de los últimos tiempos y de los diez reyes, entre los cuales será dividido el imperio que ahora domina, fue hecha por Juan, el discípulo del Señor, en el Apocalipsis. Explicando lo que eran los diez cuernos vistos por Daniel, refiere lo que le fue dicho: «Los diez cuernos que viste son diez reyes que aún no han recibido el reino, mas recibirán poder como reyes, por una hora, con la bestia. Ellos no tienen sino un pensamiento, homenajear a la bestia con su fuerza y su poder. Ellos combatirán contra el Cordero, mas el Cordero los vencerá, porque el Señor es Señor de señores y Rey de reyes»" (Ireneo, Contra las Herejías V:26:1).

Repetidamente hace Ireneo citas del Apocalipsis de Juan, como por ejemplo las siguientes [Ireneo citando a Juan]: "He allí porque dice Juan en el Apocalipsis:«Su voz era como el ruido de muchas aguas...» /...Juan dice en el Apocalipsis que el incienso son las oraciones de los santos.../...Hay por tanto un altar en los cielos, a donde suben nuestras preces y ofrendas; y hay un templo, como dice Juan en el Apocalipsis: «Abrióse el templo de Dios», el tabernáculo: «He aquí -dice- el tabernáculo de Dios el cual habitará con los hombres».../... También Juan, el discípulo del Señor, en el Apocalipsis, asiste a la venida del reino glorioso y sacerdotal: «Me volteé -dice él- para ver la Voz que hablaba conmigo; y vuelto vi siete candeleros de oro y en medio de ellos a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de larga túnica y con un cinto de oro a la altura del pecho. Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como lana blanca como la nieve; Sus ojos llama de fuego; Sus pies semejantes al cobre abrazado por el fuego: Su voz como la de muchas aguas; en Su mano derecha sostenía siete estrellas; de Su boca salía una espada de dos filos y Su rostro era brillante como el sol en lo máximo de su fulgor...» Mas Juan no soportó la visión:«Caí a Sus pies como muerto», dice él, para que se cumpliese lo que está escrito: «Ninguno puede ver a Dios y vivir».

Entonces el Verbo lo reanimó y le recordó que era Aquel en cuyo pecho se había recostado durante la cena preguntando quién sería el traidor; y le decía: «Yo soy el Primero y el Último, Aquel que vive y estuvo muerto; y he aquí que vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del Hades». Después, en una segunda visión, él vio al mismo Señor: «Vi -dice él- en medio del trono y de los cuatro vivientes y de los ancianos, un Cordero de pie como inmolado, con siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra». Y aun hablando del mismo Cordero dice: «He ahí un caballo blanco y Aquel que lo montaba tenía el nombre de Fiel y Verdadero; combate y juzga con justicia. Sus ojos son como llama de fuego, en Su cabeza tiene muchas diademas y tiene un nombre escrito que ninguno conoce, sino Él mismo; viste un manto manchado en sangre y Su nombre es el Verbo de Dios. Los ejércitos del cielo lo seguían montados en caballos blancos, vestidos de lino fino de blancura inmaculada; de Su boca sale una espada aguda afilada para herir a las naciones; Él las gobernará con vara de hierro y exprime en el lagar el vino del furor de la ira del Dios omnipotente. En Su manto y en Su fémur trae escrito Su nombre: Rey de reyes y Señor de señores».../... Es justamente por este motivo que nació el Señor y de quien Jacob prefiguraba el nacimiento, y de quien Juan dice en el Apocalipsis [miren esto, miren cómo interpreta Ireneo el pasaje de Apocalipsis del Señor]: «Salió como vencedor y para vencer». Otra cita de Ireneo: "La misma cosa dice Juan en el Apocalipsis: «Bienaventurado y santo el que participa en la primera resurrección»."


Todas estas citas fueron tomadas de Ireneo de Lyon, de sus cinco libros Contra las Herejías IV:14:2; 17:6; 18:5, 20: 11; 21:3; V:34:2). También en la Demostración de la predicación Apostólica, que es otro libro de Ireneo que con algunos hermanos lo leímos, Ireneo hace en su lenguaje varias alusiones al Apocalipsis [Epideixis (que es la palabra en griego: demostración 9, 38, 39, 61, citas dónde están las alusiones)]. Eusebio de Cesarea, año 325, de la época de Constantino, en su Historia Eclesiástica resume y cita de la siguiente manera lo dicho por Ireneo acerca del Apocalipsis de Juan. [Eusebio citando a Ireneo]:


"En el quinto libro trata del Apocalipsis de Juan y el número del nombre del anticristo. Dice (ahora Eusebio cita a Ireneo. Habla Ireneo): «Puesto que esto es así y que este número está presente en todas las copias buenas y antiguas, que dan testimonio de ello los que vieron personalmente a Juan, y ya que el sentido común nos enseña que el número del nombre de la bestia se revela por el cálculo de los griegos según las letras que lo componen...» (Hasta ahí la cita de Ireneo hecha por Eusebio. Continua Eusebio:) Más abajo afirma lo siguiente sobre el mismo tema (vuelve a citar a Ireneo, dice Ireneo, cita de Eusebio:) «Así, pues, nosotros no corremos el riesgo de pronunciar concretamente el nombre del anticristo, porque si se tratara del momento adecuado para anunciar abiertamente su nombre, hubiera sido dicho por aquel que dio la revelación, pues no hace mucho que fue vista, casi en nuestra generación, al final del gobierno de Domiciano» (Termina la cita de Ireneo hecha por Eusebio y dice:). Esto es lo que dice Ireneo en cuanto al Apocalipsis". (H.E.V:8:5-7a).


Teófilo, Tertuliano y Clemente
Por la misma época de Ireneo, también Teófilo de Antioquía utiliza el Apocalipsis de Juan haciendo varias citas en su obra titulada Contra las Herejías de Hermógenes, según lo registra Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica IV:24. Alrededor del llamado año 190 d.C. la iglesia de Cartago, norte de África, manifiesta documentariamente reconocer al Apocalipsis atribuyéndolo al apóstol Juan de la misma manera como ya lo había hecho la iglesia de Roma, según consta en el Canon Muratori, [Muratori fue un arqueólogo que encontró un canon del año 170 en el cual figuraba el Apocalipsis] y también se menciona el Apocalipsis como del apóstol Juan en los escritos de Tertuliano de Cartago De la Resurrección 38, y Del Pudor 12. De los 22 capítulos del Apocalipsis de Juan realmente Tertuliano hace citas expresas de unos 18 de los capítulos del total. También en Alejandría [ahí en la desembocadura del Nilo, en Egipto], por los alrededores del llamado año 200 d.C., Clemente de Alejandría reconoce el Apocalipsis al apóstol Juan en sus obras: el Paed. II:19, Stromata VI:106,107 y en Quis vives 42.

Orígenes
Igualmente lo hace Orígenes [el sucesor de Clemente en la escuela de Alejandría], en su Comentario a Juan tomo V:3 y en Lommatzsch I:165. Acerca del Apocalipsis dice textualmente Orígenes:

"¿Qué es necesario decir acerca de Juan, el que se recostó sobre el pecho de Jesús? Dejó un solo Evangelio, a pesar de reconocer que podía componer tantos que no cabrían en el mundo; y también escribió el Apocalipsis, habiéndosele sido ordenado callar y no escribir los sonidos de los siete truenos..." Después sigue hablando de las cartas.


Lastimosamente, siguiendo el mismo espíritu escéptico en cuanto al Apocalipsis del apóstol Juan que había manifestado Marción del Ponto, surgió otro grupo herético llamados los álogoi, que no recibían el libro de Apocalipsis como del apóstol Juan, sino que pretendían atribuirlo al hereje Cerinto. El grupo de los álogoi fue refutado por Epifanio de Salamina en su obra Panarion L.3, L.33. Los álogoi no aceptaban la doctrina juanina acerca del Verbo de Dios, y por lo tanto rechazaban todos los escritos del apóstol Juan.


Baja Crítica
Papiro P47. [Ahora comenzamos a pasar alternadamente de la alta crítica que era hasta aquí, a la baja crítica que es el asunto de los textos, porque vamos del siglo I al II, al III. Como se dan cuenta, vamos avanzando cronológicamente]. El manuscrito en griego más antiguo del Apocalipsis que se conoce hasta el presente, hasta donde este autor conoce, es el Papiro P47 , de alrededor del llamado año 200 d.C., que con pequeñas lagunas consta de los pasajes que van desde Apocalipsis 9:10 hasta 17:2, [son un tesoro, un gran pedacito, pero antiquísimo] y que se encuentra en el Museo Chester Beaty de Dublín, Irlanda. El tipo de texto griego del Papiro P47 es el Alejandrino, conocido como el más antiguo. [Hay varios tipos de texto; se llaman el Alejandrino, el Bizantino, el Cesareo, el Oriental , el Occidental. El más tardío y que incorpora glosas de escribas al margen y que trata de comparar un manuscrito antiguo con otro, y junta los dos en uno, ese es el texto tardío Bizantino. Los más antiguos son el Occidental, el Alejandrino y el Cesareo. Este papiro es del tipo Alejandrino, o sea, antiguo].

En el año 210 d.C., Cayo de Roma, combatiendo a Montano de Frigia, que utilizaba el Apocalipsis de Juan para sostener el milenarismo, al igual que otros respetados líderes cristianos, rechazó juntamente al montanismo y también al Apopcalipsis. Entonces, Hipólito de Roma, que tomó la antorcha de Ireneo, escribió por el año 215 d.C. una refutación de Cayo de Roma, defendiendo así la apostolicidad y canonicidad del Apocalipsis del apóstol Juan. A partir de la contundente defensa de Hipólito de Roma, todo Occidente acató respetuosamente el libro del Apocalipsis.


Papiro P18. [Los papiros se hacían de unas plantas; como unas plantas en rollo. Son papiros, no son pergaminos. Más antiguos son los papiros; ustedes ven que se llama papiro P. De los papiros del Nuevo Testamento hay como setenta y tantos; cada uno tiene su sigla: P1,P2, P3, P4, y cada uno tiene su sigla específica y está en un lugar específico y es usado por los eruditos para poder armar la edición crítica del libro y poder tener nuestras traducciones]. Otro importante papiro antiquísimo del Apocalipsis, de los dos más antiguos papiros incompletos de alrededor de los años 250 d.C., es el Papiro P18, que consta de la porción Apocalipsis 1:4-7 y que se encuentra en el Museo Británico de Londres, Inglaterra, catalogado con la sigla P2053 verso.

Al igual que el P47, el texto griego del Papiro P18 también es de tipo alejandrino antiguo.


Cerca del llamado año 256 d.C., Dionisio de Alejandría expresó dudas acerca del Apocalipsis simplemente por cuestiones de gramática.

Dionisio, como buen alejandrino, hablaba un griego koiné culto, pero es necesario recordar que el apóstol Juan era un hombre sin letras y que además hablaba en arameo, siendo el griego apenas una segunda lengua para él, y estaba preso en la isla de Patmos sin la ayuda de un amanuense o escribano como Silvano o Tercio. No obstante, la inspiración del Espíritu Santo tuvo a bien utilizar al apóstol Juan sin violar su personalidad, ni estilo, ni condición, para darnos unas de las páginas más sublimes en el griego koiné popular sui géneris del Apocalipsis. Libre ya el apóstol Juan de la prisión, regresó a Efeso, muerto ya Domiciano, y pasados unos años, ya más familiarizado con el griego, y teniendo alrededor suyo la facilidad de amanuenses, escribió Juan los otros libros suyos que hacen parte del Nuevo Testamento. 


Papiro P24. [Estamos tratando con papiros, antes de los manuscritos en pergaminos. Los papiros son más antiguos; después vienen los manuscritos unciales, o sea, escritos todos en letras mayúsculas y palabras pegadas, que son antiguos, hasta el siglo VIII. Luego vienen los minúsculos cursivos con letras pequeñas y las palabras separadas que son del siglo VIII, IX, X en adelante. Ustedes se dan cuenta de que los papiros tienen más valor que los unciales y los unciales más valor que los cursivos en cuanto a antigüedad]. Otro papiro de importancia cercano a los años 300 d.C. es el Papiro P24 con un texto griego incompleto de Apocalipsis, pero antiguo del tipo alejandrino.

Consta el Papiro P24 de los pasajes Apocalipsis 5:5-8 y 6:5-8. Se conserva en el Centro Newton de la ciudad de Massachusetts.


Códices Unciales
[Ahora empezamos ya con los pergaminos, los unciales, que son importantísimos.] Uno de los principales manuscritos mayúsculos antiguos en pergamino, con el texto griego completo del Apocalipsis, que es el primer completo, es el famoso Códice Uncial 01 Alef Sinaítico, de los alrededores del llamado año 300 d.C., encontrado por Tieschendorf en el Monte Sinaí, y conservado en el Museo Británico de Londres. Es del tipo de texto alejandrino antiguo. También de los años 300 d.C., pero con el texto griego de Apocalipsis incompleto, es el Códice Uncial 0207 con el capítulo de Apocalipsis 9.

[Ahora quiero llamarles la atención para que se vayan familiarizando con la técnica de citación o de catalogación. Los unciales, se llaman así porque se escribía todo con letra mayúscula y pegado; ese era el estilo antes de aparecer el estilo cursivo y separado. La numeración de los unciales se comienza con el cero; cuando usted escuche un 015, 028, 0200, el cero quiere decir que es un uncial; si el número es 16 no más, es un cursivo minúsculo; si es 015 es un uncial o mayúsculo] [Vamos siglo por siglo]. De los años 400 d.C. con el texto griego de Apocalipsis son:


- El Códice Uncial 02 A Alejandrino, también del tipo de texto alejandrino antiguo, y conteniendo el Apocalipsis completo; se encuentra también en el Museo Británico.


- El Códice Uncial 04 C Efraémico Palimpsesto Rescripto, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París, Francia. Es también del tipo de texto alejandrino antiguo.


[¿Qué quiere decir la palabra Palimpsesto o Rescripto? Puse las dos palabras, puse todo junto. 01, 02, A, Uncial, aunque con la sola A mayúscula quiere decir que es un uncial. Si la a es minúscula, quiere decir que no es en griego, sino en latín; si tiene cero antes del número quiere decir que es un uncial; si no tiene cero es minúsculo; si dice palimpsesto quiere decir que era un códice de otra cosa que fue borrado y encima se escribió eso; eso es lo que quiere decir la palabra palimpsesto, del griego. La misma palabra palimpsesto se dice en latín rescripto, re-escrito; entonces cuando usted escucha palimpsesto, rescripto, quiere decir que era un códice de otra cosa y encima se escribió eso; o a veces hay un códice de la Biblia en que se borró la Biblia y se escribió otra cosa; pero con rayos infrarrojos se logra sacar lo que estaba debajo; esos son los palimpsestos. De manera que se van acostumbrando los hermanos a este lenguaje.]


Versiones latinas

[A veces los eruditos se interesan más en las versiones latinas antiguas que en los cursivos tardíos, porque en los cursivos tardíos pudieron haber errores de los escribas que fueron incorporados al texto, en cambio los latinos son versiones antiguas; por eso mencionamos también los latinos]. También de los años 400, con el texto latino antiguo de la versión Itala del Apocalipsis, es el manuscrito en latín h55 Floriacense, editado por Buchanan. [Siempre que se citan los latinos la letra es minúscula; cuando se citan mayúsculas son griegos; los griegos unciales se citan con las letras del alfabeto; cuando se acabaron las letras del alfabeto, entonces se echaron las letras griegas; cuando se acabaron por ahí en 47 papiros, se empieza con 047, 048, 049; cada uno que se va encontrando se le va catalogando, donde está y de qué consta; es bien conocido por los eruditos. De ahí viene nuestra Biblia, de revisar todos estos museos y cosas].


De los años 500 d.C. con el texto griego del Apocalipsis es el Papiro P43 que consta de los pasajes Apocalipsis 2:12,13, y 15:8 hasta 16:2 [pedacitos]. Es también del tipo de texto alejandrino antiguo. Se encuentra en el Museo Británico catalogado con la sigla P2241. De los años 500 d.C. en el latín antiguo africano [o sea el de Cartago, del norte de África] existe del Apocalipsis el Códice h Fleury Palimpsesto.

También en latín el Códice f Fuldensio cercano al año 543 d.C. y cuyo texto es semejante al Códice a Amiantino del año 700 d.C., y que es considerado por los eruditos como el mejor representante del texto de la Vulgata Latina [pero este Códice Fuldensio es anterior y tiene el mismo texto, 200 años anterior]. Contiene la epístola apócrifa de Pablo a los Laodicences al igual que el Códice Dublinense, que también tiene esa epístola. En el idioma siriaco [vimos griego, latino, ahora siriaco] existen de los años 500 d.C. unos 50 manuscritos de la Siriaca Harleana con el texto siriaco del Apocalipsis, que parece que apenas desde esta época comenzó a circular libremente entre las iglesias de Siria. [Fue recibido más rápido en Asia Menor, luego en Occidente, gracias al trabajo de Hipólito, y por fin después de 500 años comenzó a ser recibido en Siria.]


Textus Receptus
De los años 600 d.C. con el texto del Apocalipsis: en griego, con el Apocalipsis completo, el Códice Uncial 046 B(r) Vaticano 2066, cercano al año 650, del tipo de texto bizantino [ya no alejandrino; el texto bizantino es un texto más tardío que compara manuscritos antiguos; este tiene una cosa y este tiene otra; junta las dos; entonces proviene de juntar varios textos y hacerle glosas por los escribas; se llama bizantino; se le clasifica diferente; entonces este Códice Vaticano 2066 es del tipo de texto bizantino], el cual es de carácter un poco posterior y ecléctico que combina varias lecturas e incorpora glosas escribales. Se encuentra en la Biblioteca del Vaticano. [Pongan atención a esto, porque existen discusiones sobre esto.] Es del Códice Uncial 046 con texto griego del tipo bizantino ecléctico posterior que se copió por cerca del año 1145 d.C. el Códice 1 que usó Erasmo en griego para su edición, pero que sólo llega hasta Apocalipsis 22:9. [Sólo este manuscrito griego del Apocalipsis tenía Erasmo para su edición; tuvo que traducir el pasaje de Apocalipsis 22:10-21 al griego desde el latín, el mismo Erasmo, no del griego de Juan]. Es de este posterior e incompleto Códice 1 [es minúsculo, no 01, sino 1] de Erasmo que proviene el Apocalipsis del Textus Receptus. De los años 600 d.C. con el texto en latín antiguo del Apocalipsis el manuscrito l (ele) 67 Legionense editado por Fisher.

Otra centuria. De los años 700 d.C. en griego con el texto del Apocalipsis el Códice Uncial 0229. En latín antiguo el manuscrito z 65 Harleiano Londinense editado por Buchanan. El manuscrito en latín antiguo m Speculum Agustiniano fechado entre los años 300 y 800 d.C. con el Apocalipsis ha sido editado por Jülicher, Wordsworth-White. De los años 700 d. C. con Apocalipsis en latín antiguo habíamos ya mencionado al Códice a Amiantino. También en latín de estos años el Códice d Dublinense llamado Libro de Armagh, y cuyo texto de la Vulgata Latina proviene del Amiantino. Contiene también la apócrifa epístola de Pablo a los Laodicenses. 


De los años 800 d.C. con Apocalipsis en griego, el Códice Uncial P Porfiriano que se encuentra en la Biblioteca Pública de Leningrado (hoy San Petersburgo). Este códice proviene de un arquetipo de Luciano de Antioquía cercano a los años 300 d.C. del cual proviene toda la familia fP [¿Qué quiere decir f a la p? Cuando escribe una f minúscula y una letra arriba o una sigla, esa f quiere decir que es una familia de manuscritos; o sea que cuando de un arquetipo se copiaron varios, todos esos que se copiaron de ese arquetipo tienen las características del arquetipo, y forman una familia, entonces se conoce con la sigla f a la tal cosa; entonces todos los que se copiaron de aquel de Luciano y que llegó a ser el Porfiriano de San Petesburgo, entonces se llama la familia f a la p; la p como si fuera un exponente de f; así se llama esa familia. Cuando los hermanos lo vean, sepan a que se refiere]. Su texto griego es del tipo bizantino. También en griego de los años 800 d.C. con el texto de Apocalipsis el Códice Uncial 051 E que se encuentra en la República Monástica del Monte Athos. Del tipo bizantino.


Importantes son para el texto griego del Apocalipsis, del 800 d. C., el manuscrito cursivo minúsculo 33 [éste es llamado el rey de los cursivos minúsculos, porque aunque es ya minúsculo, quiere decir que se copió por ahí en el año 800, sin embargo se copió de uno muy antiguo; por eso es considerado el m con m minúscula 33, como el rey de los cursivos, porque aunque se copió, se copió de algo muy antiguo; entonces por eso lo valoran mucho los eruditos; le llaman el rey de los minúsculos]. Es el manuscrito cursivo minúsculo 33, el cual proviene de un uncial antiguo, y su texto es de tipo alejandrino y no bizantino, a pesar de la época tan avanzada. De los mismos años es el manuscrito griego cursivo minúsculo 1424, del cual proviene toda la familia f1424. [De ese se copiaron un montón.] Esta familia [oigan la característica de esta familia de manuscritos] de manuscritos cursivos, la f 1424 es del tipo de texto cesareo [o sea, proviene de Cesarea, semejante al alejandrino. Ustedes saben que Orígenes de Alejandría fue a Cesarea y él era un gran copista con la hexapla y la tetrapla]; (entonces dice así:) La f1424 se caracteriza, toda esa familia, porque el libro de Apocalipsis aparece después de los Evangelios, Hechos y Epístolas Universales, y antes de las Epístolas Paulinas [es un orden diferente; toda esa familia tiene ese orden: evangelios, Hechos, universales, Apocalipsis, Paulinas; toda esa familia f1424 de manuscritos, tiene ese orden]. En latín con Apocalipsis: el Códice c Cavensis también semejante al Amiantino, el manuscrito latino ar 61 Ardmacano editado por Gwym, y el manuscrito latino g1 Sangermanense editado por Jülicher.


De los años 900 d.C. con Apocalipsis en griego el Códice Uncial 052 F que también se encuentra en el Monte Athos y su texto es de tipo bizantino. De estos años son importantes para el estudio de las variantes los manuscritos griegos cursivos minúsculos 627 y 2074, 2329 y 2351; estos 3 últimos son manuscritos que contienen exclusivamente al Apocalipsis. Proviene su revisión para la edición crítica de Champlin del texto griego impreso. En latín de los 900 el manuscrito latino haf Hafniano editado por Wordsworth-White, y que contiene exclusivamente al Apocalipsis.


De los años 1000, a la vuelta de milenio, con Apocalipsis: en griego los importantes manuscritos cursivos minúsculos [como ven, ya empiezan a abundar los cursivos], de tipo diferente al bizantino y que fueron estudiados por el Instituto de Münster, [en la ciudad alemana de Münster, existe un llamado Instituto para el estudio del texto del Nuevo Testamento que recopila todos los manuscritos habidos y por haber para estudiar y hacer el trabajo de crítica textual para poder hacer la edición crítica del griego, para hacer después las traducciones; entonces somos deudores al trabajo de muchos eruditos]. De este Instituto y entre los principales cursivos que son importantes por su tipo de variantes, son: 1006, 1854, 2081, 2344.

Con fecha en el manuscrito [algunos manuscritos tienen la fecha cuando se copió]: el 2138 de 1072 y el 104 de1087, en el Instituto de Münster. Los de los años 1000 d.C. revisados del texto griego impreso para la edición crítica de Champlin con interés por sus variantes: 35, 42, 241, 256, 325, 424 y el 2048 que es exclusivo de Apocalipsis. Con fecha exacta: el 517 de 1050. En latín a la vuelta del primer milenio cristiano: el manuscrito latino t 56 Liber Comicus Toletanus editado por Morin. [Y que aquí en Bogotá, Colombia, se consigue en la Librería del Seminario, en facsímil]. 


De los años 1100 d.C. con Apocalipsis en griego, del Instituto de Münster, los manuscritos cursivos minúsculos 1, éste es el de Erasmo, 88, 94, 1611, 1828. De la revisión Champlin: 110, 242, 808, 2030 exclusivo de Apocalipsis, y 2050 también exclusivo de Apocalipsis con fecha de 1107.


De los años 1200 d.C. con Apocalipsis: en griego: del Instituto de Münster: el manuscrito cursivo minúsculo 2053. De la revisión Champlin: 468, 469 y 792. Un manuscrito griego cursivo minúsculo sobresaliente con Apocalipsis capítulos 18 y 19 es el 1229 anterior a esta centuria. En griego el m.1597 con fecha de 1298. De esta centuria con Apocalipsis, [es importante, pongan atención a esto] en latín: el manuscrito latino dem 59 Demoviano editado por Matthaei, y el manuscrito latino gig 51 Gigas editado por Belsheim, Wordsworth-White. [Este Códice Gigas, se llama Gigas porque es gigante; tiene un metro por medio metro, es un tremendo manuscrito gigantesco.] Este Códice Gigas con Apocalipsis es importante porque se copió en Cerdeña, la isla de Cerdeña, de un manuscrito cercano a los años 300 d.C [o sea de uno del 300 se copió el grande]. Se encuentra en la Biblioteca Kunkliga de Estocolmo, Suecia. [La historia del gig es que un monje en Cerdeña, por mala conducta fue castigado obligándosele a copiar el manuscrito del 300, y el monje invocando al diablo lo terminó rapidísimo en un formato gigante de casi un metro por medio metro; en el códice se hizo un dibujo del diablo. Hasta eso existe.] Otro códice sobresaliente de esta centuria es el manuscrito griego cursivo minúsculo 2053 que contiene el texto del Apocalipsis de tipo alejandrino antiguo y juntamente con él en el mismo códice contiene también un comentario al Apocalipsis, de Ecumenio (c.500).

El texto del Apocalipsis en el m.2053 es semejante al del Códice Uncial 02 A Alejandrino [esos 01, 02, 03, 04, son considerados los más antiguos e importantes, muy apreciados por su antigüedad]. En latín de la centuria el manuscrito latino p 54 Perpinianense editado por Wordsworth, y el manuscrito latino div Divionense editado por Wordsworth-White.


De los años 1300 d.C. con Apocalipsis: en griego: De esta centuria también en griego, del Münster: 1859, 2042, 2073, 2432 y 2495. De la revisión Champlin en griego impreso: el m.18 del año1364, el 254 y el 2058 exclusivo de Apocalipsis.


De la centuria de los 1400 d.C. de Apocalipsis, en griego, del Münster: 2020 y 2065. De la revisión Champlin: 69, 181 exclusivo de Apocalipsis, 205, 336, 429 exclusivo de Apocalipsis, 467, 1626, 1778 exclusivo de Apocalipsis, 2028 exclusivo de Apocalipsis con fecha de 1422, los minúsculos 2054, 2067, 2069, 2302 y 2595 todos estos exclusivos de Apocalipsis. Importante [pongan atención a éste, acuérdense de éste por favor] por lo sui géneris en griego el m.61 que es el primer manuscrito griego, bien tardío, año 1400, donde aparece por primera vez el pasaje de 1 Juan 5:7 [nunca hasta el año 1400 ningún texto griego tenía ese versículo (1 Juan 5:7); en este manuscrito 61 cursivo de los años 1400 es el primero donde aparece].


De la centuria de la Reforma Protestante, los años 1500 d.C., con Apocalipsis en griego: los manuscritos cursivos minúsculos 296, 522 de fecha 1515, dos años antes de las tesis de Lutero, los 2029, 2033, 2038, 2049, 2068 y 2071, todos exclusivos de Apocalipsis. Con fecha en la copia: el 2044 y el 2083 de 1560, exclusivos de Apocalipsis, en griego. En latín: el manuscrito latino c 6 Colbertino editado por Jülicher.


Son interesantes [pongan atención a esto que esto necesitan saberlo] también para Apocalipsis la Vulgata Latina Sixtina [se le llama Sixtina porque el Papa Sixto V fue el que la mandó a hacer con una bula de excomunión al que haga algo distinto]. La Vulgata Latina Sixtina de fecha 1590 con bula de excomunión por parte del papa Sixto V para todos aquellos que modifiquen la edición o publiquen variantes.

[Cualquiera que publique una variante de La Vulgata Latina, lo excomulgarían, pero miren lo que pasó] Dos años después, [sólo dos] el Papa Clemente VIII [el siguiente papa], publicó en 1592 la Vulgata Latina Clementina [ya no Sixtina, sino Clementina], con 4900 variantes en relación con la inmediatamente anterior Sixtina con bula de excomunión al que la modifique y publique variantes [o sea, dos papas romanos entre sí ni se tienen en cuenta, se excomulgan unos a otros. Y eso con dos años de diferencia. Nos guarde el Señor de pretensión de infalibilidad] . Otra edición con Apocalipsis posterior es la Vulgata Latina Benedictina de Oxford, publicada en 1954 por H. D. Sparks.


Del siglo XVII, el manuscrito griego cursivo minúsculo más tardío de
Apocalipsis exclusivamente es el m.2071 fechada la copia en 1622, cuando ya existían ediciones de imprenta.


Todo este ha sido el caudal testigo para la crítica textual del Apocalipsis canónico del apóstol Juan hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Jacobo el Mayor y primo de nuestro Señor Jesús Cristo.

[Lo digo así tan recalcitrantemente porque es que los modernos niegan que sea Juan el apóstol; entonces tengo que martillar.]

Existen, pues, alrededor de unos 300 manuscritos griegos del Apocalipsis, de los cuales unos 13 son unciales o mayúsculos. También las copias en latín antiguo son a veces más apreciadas por los eruditos que las griegas tardías. El libro del Apocalipsis está, pues, mejor atestiguado en su Texto que cualquier otro libro antiguo secular, y el tiempo entre el autógrafo y sus copias más tempranas es muchísimo más corto que el de los manuscritos de otras obras clásicas. Su canonicidad está también atestiguada, pues, por Justino Mártir, Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría, Tertuliano de Cartago, Orígenes; Cipriano de Cartago [como no lo había mencionado antes, digo en que obra aparece como canónico] (De op et eleem.14) [es el título en latín de la obra de Cipriano], Hipólito de Roma (De Anticr.36), Metodio (De Resurr. 9. par. 315; Conv. viii:4.p.143). Y se le reconoce al Apocalipsis como canónico en los Catálogos Canónicos del Canon de Muratori (170), de Orígenes-Alejandría (250), de Atanasio de Alejandría (350), de Epifanio de Salamina (400), de Jerónimo (400), de Rufino (400), de Agustín de Hipona (400), de Inocente (417), de Cartago-África (419) y en el Códice Claromontano, de Gelasio (470), de Leoncio de Constantinopla (540), de Casiodoro (550), de Isidoro de Sevilla (608), de Juan Damasceno - Siria (750).☐

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